La importancia de las vitaminas K2, D y B

La importancia de las vitaminas K2, D y B

Todas las vitaminas cumplen con funciones esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. Por lo tanto, con ellas hay garantías de una mejor salud. Sin embargo, no se recomienda consumir en grandes cantidades, sino, en cambio, mantener unos niveles adecuados. A continuación explicamos sus características, en cuáles procesos intervienen y cómo se pueden obtener. 

La vitamina K2

La vitamina k2 tiene una importante participación en el proceso de coagulación. Así mismo, es parte del proceso de modificación de las moléculas de proteína. De hecho es la responsable de la activación de ciertas proteínas incluyendo a la protrombina y a las que están asociadas a la inhibición de la calcificación de los tejidos. 

En la categoría de vitamina K encontramos dos variantes que son la vitamina K1 y la vitamina K2. Estas son las vitaminas esenciales para el adecuado mantenimiento de la salud cardíaca y metabolismo del hueso. Son varios los estudios que comprueban que tener unos altos índices de esta vitamina ayuda a prevenir enfermedades del corazón. Igualmente, inhibe la calcificación del vaso sanguíneo. 

Esta vitamina se encuentra presente en alimentos frescos como la carne grasa, huevos, pescados y cereales. Una alimentación basada en el consumo de estos alimentos es lo más idóneo para personas con riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. También es el caso de los pacientes con enfermedades del hueso como la osteoporosis. En estos casos se suele administrar suplementos de vitamina K2. 

La vitamina D

La vitamina D no es propiamente un compuesto orgánico, ya que el cuerpo humano puede sintetizar cuando se expone a la luz del sol. Es decir, no es una sustancia que el cuerpo humano puede sintetizar por sí mismo. En ciertos casos en particular es necesario que esté presente en el organismo en pequeñas cantidades. Se trata de pacientes que requieren de esta vitamina para poder absorber fósforo y calcio, ya que estos son elementos esenciales para la salud de los huesos. 

 

De manera natural se obtiene esta vitamina con la ingesta de alimentos como el pescado graso llamado salmón y del aceite de hígado de pescado. También se puede obtener de los huevos. En cambio, también está la opción de consumir un suplemento vitamina d para lo cual se recomienda tener una receta médica. Este es un fármaco que sólo puede administrarse bajo estricta vigilancia médica debido a que es de uso delicado. Además, su consumo excesivo puede derivar en diversos problemas de salud. 

Hay suplementos especialmente diseñados para personas mayores de 70 años, quienes rápidamente comienzan a experimentar un declive en la salud ósea. Con la adquisición de una vitamina d farmacia se puede lograr las 800 unidades internacionales (UI) que sus dietas deben registrar diariamente. En cambio, para personas menores de esta edad lo mínimo es de 400 hasta 600 unidades según sea el caso. Esto representa que hay mayores posibilidades de lograr un aumento en la absorción del calcio en un 40% y del fósforo en un 80% aproximadamente.

Las vitaminas del grupo B

Las vitaminas del grupo b se describen como micronutrientes orgánicos e hidrosolubles. Además, poseen un nulo valor energético. Hay una gran cantidad de ellas debido a que son el resultado de diversos procesos del organismo. Este es el caso de aquellas que son sintetizadas por bacterias intestinales tales como las vitaminas B1 y B2. 

Estas son vitaminas que cumplen con varias funciones, entre las que destacan ser parte del proceso del metabolismo de los hidratos de carbono. Las proteínas o ácidos grasos. También intervienen en la detoxificación y en la producción de glóbulos rojos. Igualmente, se ha comprobado que con ellas el crecimiento de tejidos y el sistema inmune se mantienen en constante actividad. 

Estas son las principales funciones de las vitaminas del grupo B: 

  • B1 (tiamina) Mantener la salud del sistema nervioso y funcionamiento de los músculos. 
  • B2 (riboflavina) Mantener la salud ocular, piel, uñas y cabello. 
  • B3 (niacina) Para el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas. 
  • B5 (ácido pantoténico) Para la asimilación de carbohidratos, proteínas y grasas. 
  • B6 (piridoxina) Para el metabolismo de grasas y proteínas.
  • B9 (ácido fólico) Para la síntesis de aminoácidos y ADN en las células. 
  • B12 (cobalamina) Para la maduración de los glóbulos rojos y tejidos.

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