¿Una píldora para la soledad? Si eso fuera tan simple…

¿Una píldora para la soledad? Si eso fuera tan simple…

La soledad afecta a personas de todas las edades, tanto jóvenes como mayores.

Ahora se considera tan grave que se clasifica como un problema de salud pública. Se presenta como una “epidemia” que causa una amplia gama de problemas de salud que amenazan con paralizar los servicios de salud.

En respuesta a esta crisis percibida, el gobierno del Reino Unido incluso ha creado un ministro de la soledad para desplegar su estrategia de soledad. En ella se proponen una serie de enfoques que suelen implicar animar a las personas a participar más en sus familias y comunidades.

Pero los investigadores de los Estados Unidos están trabajando en una solución más radical al problema contemporáneo de la soledad: una píldora. La razón de este trabajo es que la soledad afecta negativamente cómo funcionan nuestros cerebros y otros sistemas del cuerpo y que los tratamientos farmacológicos podrían ayudar a prevenir o reducir este efecto. Los investigadores argumentan que esto podría no resolver el problema subyacente, pero al menos ayudaría a limitar sus efectos. Mientras tanto, podemos buscar soluciones más profundas que aborden el problema fundamental de las personas solitarias, que es su falta de relaciones significativas.

De esta manera, la soledad se equipara a condiciones médicas como la depresión y la ansiedad al sugerir un tratamiento farmacológico similar. El problema es que la analogía es claramente limitada y, en última instancia, este enfoque busca medicalizar innecesariamente una parte normal de la experiencia humana.

No es una condición médica

La ansiedad y la depresión son trastornos de salud mental que pueden tener una variedad de causas emocionales y fisiológicas. La soledad, por otro lado, es causada por problemas sociales relacionados con nuestra (falta de) interacción con otras personas.

La depresión y la ansiedad también tienen signos y síntomas clínicos y diagnósticos claros, con formas establecidas para detectar y diagnosticar la depresión y la ansiedad. Pero no hay un proceso establecido para identificar clínicamente a los individuos solitarios. Incluso es difícil saber cómo definir lo que cuenta como estar tan solo que se convierte en un problema médico. ¿Está definido por la duración, frecuencia o intensidad de la experiencia, por ejemplo?

Hay una gama de diferentes tratamientos efectivos para la depresión, incluyendo medicamentos, terapia de conversación y adaptaciones en el estilo de vida, como el ejercicio, que se han acumulado en las últimas cinco décadas. Pero apenas hemos empezado a tratar de entender la soledad y cómo abordarla y, hasta ahora, hay pocas intervenciones para la soledad que hayan demostrado ser beneficiosas.

Debido a que la soledad no es una condición médica, debemos ser cautelosos de los acontecimientos bien intencionados que simplifican en exceso la compleja naturaleza de la soledad. Ir directamente a una píldora con efectos secundarios inevitables parece prematuro cuando todavía necesitamos profundizar la evidencia basada en la relación entre la soledad y la salud cerebral. Y al abordar únicamente los aspectos físicos y fisiológicos de la soledad, inevitablemente ignoramos otros efectos negativos como el bajo bienestar y la baja calidad de vida.

También deberíamos preguntarnos si la soledad es realmente un problema que está creciendo rápidamente y que está dañando la salud de las personas. La evidencia muestra que la proporción de personas en Gran Bretaña que reportan sentirse solas ha cambiado poco en las últimas cinco décadas.

La soledad puede estar asociada con una salud física y mental deficiente, pero la asociación no implica un vínculo causal. Las personas pueden estar solas porque tienen un problema de salud mental y se sienten excluidas por la familia, los amigos y la comunidad de maneras que son malas para su bienestar. Eso no significa que su experiencia de soledad esté causando sus problemas de salud.

De manera similar, la evidencia de que la soledad va a abrumar al sistema de salud es limitada. Alertar a la gente sobre el precio que la soledad está cobrando por los servicios médicos puede tener la consecuencia involuntaria de disuadir a la gente solitaria de buscar ayuda.

Experiencias positivas

La otra cosa a tener en cuenta es que sólo describimos la soledad como una experiencia negativa, algo que hay que temer, y rara vez nos preguntamos si puede tener un lado positivo. La evidencia del Experimento de Soledad de la BBC, que encuestó a 55.000 personas, sugiere que la soledad puede incitar a las personas a mejorar sus relaciones y a buscar otras nuevas.

La solución a la soledad no está en repartir una píldora y convertir una experiencia humana importante en algo que necesite tratamiento médico, sino en crear comunidades y oportunidades que permitan a las personas construir relaciones sociales positivas.

Hasta la fecha, no sabemos cuál es la mejor manera de hacerlo. Se han propuesto muchas formas de abordar la soledad, incluyendo el uso de robots o animales como las gallinas como compañeros, o la realización de actividades físicas. La intervención para ayudar a alguien a sentirse menos solo se puede hacer en línea o cara a cara, en grupos o de forma individual. Lo que une a estas diferentes intervenciones es que todas están enfocadas en el desarrollo de relaciones sociales significativas. Esta parece una forma más humana y apropiada de intervenir para combatir la soledad que recurrir a las píldoras.

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