La búsqueda no está en un Dios exterior,
sino en desarrollar el propio Dios interior.
El Budismo y la Medicina Tradicional están
íntimamente relacionados. Para entender mínimamente esta relación pasamos a
explicar brevemente su origen:
Ayurveda significa literalmente «ciencia
de la vida» y tiene su origen en la India hace más de 3.000 años, cuando el
Hinduismo y una fuerte cultura yogui florecían. El Ayurveda alcanzó su cenit más
adelante, cuando el budismo floreció en India. Muchos hinduistas se convirtieron
en monjes budistas y practicaban el Ayurveda como una manera de expresar
compasión hacia los demás.
Doscientos años después de la muerte de
Buda, el emperador Indio Ashoka se convirtió al budismo y envió muchos monjes al
extranjero para expandirlo. Algunos viajaron hacia el Sudeste Asiático
instalándose en Sri Lanka, Tailandia, Myanmar, Laos y Camboya. A este tipo de
Budismo, con el paso de los años, se le empezó a conocer con el nombre de
Budismo Theraveda. Otros viajaron hacia el norte y este de la India, Nepal,
Tibet, China, Mongolia, Korea y Japón. Con el tiempo el budismo que se practicó
al Norte y Este de India se le conoció como Budismo Mahayana.
Muchos de estos misioneros practicaban el
Ayurveda, así que no sólo instruían a la gente en materia religiosa sino que
también proporcionaban ayuda médica, incluyendo el uso de hierbas medicinales y
terapia física o masaje. Allá donde iban los monjes construían templos,
hospitales y dispensarios. Con el tiempo, el Ayurveda se integró con las
prácticas médicas locales donde los misioneros se iban instalando.
Gracias a la expansión del Budismo en
Tailandia, el Ayurveda se mezcló y enriqueció con la medicina local, creándose
de esta manera la Medicina Tradicional Tailandesa.
Durante la vida de Buda éste recibía los
cuidados de un médico indio ayurvédico llamado Jivaka Kumar, el cual era
considerado el médico más importante de su tiempo. Este médico alcanzó tanta
fama que se le consideró «el padre de la medicina». Los monjes budistas, en su
expansión, también exportaron su devoción por él. Hoy en día, en Tailandia
todavía se le guarda devoción. Los practicantes del masaje tailandés rezan unas
oraciones en pali y sánscrito en su honor, antes de comenzar a trabajar.
A lo largo de la historia, muchos monjes
han dedicado sus vidas a ayudar a los demás mediante la práctica y desarrollo
del masaje y la Medicina Tradicional Tailandesa. Todo este conocimiento a lo
largo de los siglos ha ido transmitiéndose directamente de maestro a alumno. Hoy
día, ya existen en Tailandia multitud de escuelas de masaje y de Medicina
Tradicional. Actualmente, aunque la práctica de estas terapias milenarias se han
expandido por toda la sociedad, esta medicina sigue fuertemente unida a los
principios Budistas.
Aunque ya no abundan tanto como
antiguamente, los monjes que se dedican a la terapia son especialmente venerados
y apreciados por la sociedad.
Tienen fama de poder resolver problemas
para los que habitualmente otras medicinas no tienen solución.
Las técnicas físicas de masaje que
utilizan estos monjes son muy diferentes a las que podemos encontrar en los
centros de masajes habituales, aunque tengan una base muy parecida, pero en la
práctica son muy distintos.
Habitualmente estos monjes van depurando y
desarrollando su propia técnica a lo largo de años de práctica, ayudándose de la
experiencia adquirida en el trabajo junto con el ejercicio de profundas
meditaciones para encontrar la posible solución a los problemas de sus
pacientes.
Este masaje es una terapia física y
energética que va trabajando los canales de energía o líneas SEN como se las
conoce en Tailandia.
Estos monjes a lo largo de los años de
práctica y meditación adquieren un percepción especial que aplican al trabajo
físico y energético sobre las líneas Sen y, de esta manera, mejoran
considerablemente sus resultados terapéuticos.
El trabajo de estos monjes es muy valorado
y apreciado, tienen fama de solucionar todo tipo de patologías: del sistema
nervioso, parálisis, ictus cerebrales, neuralgias, problemas digestivos,
respiratorios, ginecológicos, cardíacos, respiratorios y, por supuesto, también
todo tipo de problemas musculares y articulares.
Normalmente, estos monjes terapeutas
suelen tener amplios conocimientos también en Fitoterapia y en Medicina
Tradicional Thai, mezclando en sus terapias todos sus conocimientos. Tailandia
tiene la suerte de poseer una biodiversidad de flora muy superior a la que
tenemos en Europa y, gracias a ello, su Fitoterapia es muy poderosa.
Estos conocimientos no los adquieren de
una manera convencional en escuelas, sino que se siguen transmitiendo en línea
directa de maestro a alumno. Los monjes allí viven al margen de los cambios y
los vicios de la sociedad moderna. No en vano, en Tailandia se sigue practicando
el tipo de Budismo original, el más antiguo de todos, el Budismo Theraveda.
Habitualmente, estos monjes terapeutas
viven un poco apartados de la sociedad, retirados en sus templos o viajando por
el país de templo en templo, dentro de sus comunidades monásticas, dedicándose
principalmente a tratar a otros monjes, así que la gente que les conoce deben
buscarles para recibir sus tratamientos.
Actualmente en Tailandia, estos
conocimientos se han transmitido a la sociedad, existen ya escuelas sobre
Medicina Tradicional, y podemos encontrar una gran variedad de especialistas,
doctores en Medicina Tradicional que se encuentran más accesibles a la gente en
general.
La Medicina Tradicional Thai es una mezcla
entre la Medicina Tradicional India o Ayurveda y la Medicina Tradicional China.
En general, toda la cultura y costumbres thais están muy influenciadas por estos
dos países. Aunque en el aspecto de la medicina la influencia india es la más
importante, de hecho, muchas clínicas de Medicina Tradicional se autodenominan
clínicas de Ayurveda.
En estas tres Medicinas Tradicionales es
muy importante el trabajo de los canales energéticos. Sin embargo, las líneas
Sen se parecen más a los nadis del Ayurveda que a los meridianos chinos. Todos
los Sen comienzan en el ombligo y finalizan en las extremidades del cuerpo.
Los meridianos chinos tienen una relación
fuerte con un órgano en concreto, mientras que los Sen se utilizan para tratar
un órgano o grupo de órganos por los cuales circula un Sen. Éstos comparten
muchas semejanzas con los Nadis, algunos incluso comparten los mismos nombres,
como por ejemplo el Sen Sumana, el Sen Itha y el Sen Pingala tailandeses que se
relacionan con el Susshumna Nadi, Ida Nadi y el Pingala Nadi del Yoga o Ayurveda.
Dentro de la Medicina Tradicional
Tailandesa, la anatomía no tiene un papel tan relevante como en la Medicina
Occidental. Las líneas Sen siguen surcos entre los músculos, pero estos canales
energéticos no se pueden comprobar anatómicamente.
En circunstancias normales, en un cuerpo
sano, la energía fluye sin problemas por todo el cuerpo a través de una extensa
red de líneas que comprenden 72.000 Sen.
Los problemas de salud surgen cuando se
produce algún bloqueo importante en la circulación energética de los Sen, lo que
provoca un desequilibrio energético y la enfermedad.
Las obstrucciones se pueden dar por
diversos motivos: esguinces, tensiones musculares, heridas, etc.
El objetivo del Masaje Tradicional
Tailandés es el de corregir estos desequilibrios energéticos trabajando
directamente sobre las líneas para restablecer su vitalidad.
Al trabajar con presiones y estiramientos
sobre los Sen se consigue relajar la musculatura, tranquilizar la mente y
mejorar la circulación energética, con lo que se mejora y equilibra el
funcionamiento de los órganos internos y, de esta manera, se promueve la salud
general del paciente.
Es una suerte para la Humanidad que se
haya conservado y se mantenga todavía viva esta práctica y conocimientos
ancestrales que tantos beneficios pueden seguir aportando a nuestra sociedad
moderna.