Existen multitud de plantas medicinales pero, sobre todo,
algunas como la Valeriana, la Pasiflora y la Amapola de California han
demostrado su eficacia –en diversos ensayos clínicos– para ayudar y prevenir los
problemas de insomnio, nerviosismo, estrés o ansiedad, tan típicos de nuestro
tiempo.
Los
problemas familiares, laborales y de salud son las principales causas de
insomnio en nuestro país. Según una encuesta llevada a cabo por el Centro de
Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), casi la mitad de los españoles (48%)
tiene problemas ocasionales para dormir y casi una cuarta parte de ellos (22%)
recurre a las plantas medicinales para combatirlo.
Gracias a sus demostradas propiedades
sedantes, la Valeriana, la Pasiflora o la Amapola de California son algunas
plantas medicinales de dispensación farmacéutica recomendadas por INFITO para
combatir el insomnio y así evitar los problemas de dependencia que puede
producir con el tiempo el empleo de fármacos de síntesis (convencionales).
Más de tres millones de españoles consumen
plantas medicinales para el insomnio. Este trastorno del sueño, junto con las
enfermedades ligadas al Sistema Nervioso Central, supone más de la mitad de los
problemas de salud de los consumidores habituales de Fitoterapia (un tercio de
la población).
Los trastornos más frecuentes para los que
los consumidores buscan solución en las plantas medicinales son el insomnio, la
ansiedad y el nerviosismo.
Para Teresa Ortega, profesora de
Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid y vicepresidenta de INFITO,
«en los casos de insomnio pasajero hay muchos preparados de plantas medicinales
en la farmacia que pueden ayudar a conseguir un sueño de calidad y que pueden
utilizarse durante largos periodos de tiempo, ya que no producen ningún tipo de
dependencia».
Para el doctor Alberto Sacristán,
especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro de INFITO, «en los
casos de insomnio pasajero debido al estrés, los preparados de plantas
medicinales que se obtienen en la farmacia son una de las primeras opciones de
tratamiento, ya que ayudan a conciliar el sueño sin crear dependencia ni efectos
secundarios, como ocurre con los fármacos de síntesis de efecto hipnótico».
Aún así, un 16% de españoles consume
psicofármacos y, de ellos, un 12% lo hace sin tener ningún trastorno de
ansiedad, depresivo ni mental, según datos de la Sociedad Española para el
Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). «Este tipo de fármacos no son inocuos
y pueden tener efectos secundarios», explica el presidente de SEAS, el profesor
Antonio Cano. Con este tipo de tratamientos, cuando no se necesitan, «los
trastornos tienden a cronificarse más que a curarse y existen otros tratamientos
más eficaces. Las plantas medicinales de venta en farmacias, en cambio,
previenen cualquier tipo de trastorno del sueño y evitan los problemas de
dependencia que puede producir con el tiempo el empleo de sustancias
hipnóticas», señala.
¿Cómo afecta el insomnio?
Las mujeres tienen más dificultades para
conciliar el sueño que los hombres. Y la franja de edad en la que más casos de
insomnio se registran es entre los 40 y 49 años. La encuesta realizada por
INFITO refleja que a las mujeres les preocupa la familia, la salud y los
problemas físicos. Por otra parte, a los hombres les quita más el sueño los
problemas familiares y laborales.
«Hemos observado un incremento de los
síntomas de estrés y de los problemas asociados y el más importante de estos
síntomas es el insomnio, que se ha incrementado en los últimos cuatro años. Un
12% de trabajadores tiene problemas de insomnio relacionados con el estrés, lo
que crea un círculo vicioso porque dificulta la recuperación de los recursos que
se van gastando con el mismo. A su vez, sabemos que las personas desempleadas
tienen una posibilidad de 2,2 veces mayor de sufrir trastornos de ansiedad. Como
estamos en un momento de crisis, cabe pensar que van a aumentar los trastornos
de ansiedad en estas personas», comenta Cano.
En este sentido, la revista American
Journal of Public Health publicó un estudio en 2008 donde se confirmaba que
estar desempleado mientras se busca trabajo causa ansiedad y depresión, síntomas
que se agravan cuanto más dura el desempleo. En otro estudio posterior, la
revista Journal of Vocational Behavior publicó un meta-análisis en el que
se probaba que los síntomas de ansiedad y estrés eran del doble (32% frente a
16%) en desempleados que en trabajadores.
Por comunidades autónomas, en Madrid, los
problemas familiares son la primera causa del insomnio. Los problemas laborales
afectan más a los valencianos, y el miedo al paro a los andaluces. Al 14% de los
gallegos, los asuntos relativos a la salud son aquellos que más les inquietan. A
los trabajadores por cuenta propia les provoca insomnio el miedo al paro y los
problemas laborales; y a las amas de casa los problemas familiares y de salud.
Otra encuesta realizada por INFITO a los
usuarios de Facebook revela que la enfermedad (19%) es la primera causa de
insomnio, seguida de los problemas familiares (17%) y la preocupación por no
llegar a fin de mes (16%).
En cuanto a la pregunta de quién les quita
el sueño, los internautas acusan como principales responsables de su insomnio a
la pareja o posible pareja (19%) y a los hijos (17%). Los miembros de esta red
social afirman que el sexo (34%) es lo que más les ayuda a dormir. El profesor
Cano secunda esta opinión, pues considera que «practicar sexo disminuye el
estrés y, por tanto, facilita el sueño».
El ejercicio es elegido por un 21% de los
encuestados como antídoto, a lo cual, el doctor Sacristán confirma que
«practicar ejercicio ayuda a conciliar el sueño, pero siempre se debe hacer 4
horas antes de dormir».
Combatir el insomnio
Hay varias plantas que son especialmente
útiles para el insomnio, destaca Ortega: «La Amapola de California es útil para
aliviar la ansiedad y conciliar el sueño; la Pasiflora prolonga las fases del
sueño profundo y evita los despertares nocturnos y la Valeriana reduce
igualmente la ansiedad y favorece el sueño sin producir somnolencia durante el
día».
La Amapola de California ha sido utilizada
en poblaciones rurales de este estado norteamericano por sus propiedades
ansiolíticas y sedantes, actividades que han sido validadas mediante diversas
investigaciones farmacológicas. Se ha observado que interviene sobre algunos
neurotransmisores (como la adrenalina), tal como se comprobó en un estudio
aleatorizado doble ciego, frente a placebo con 264 pacientes.
En cuanto a la Pasiflora, con componentes
de naturaleza flavonoídica, diversos ensayos farmacológicos han puesto de
manifiesto un importante efecto ansiolítico y sedante, similar al producido por
benzodiacepinas, pero sin afectar a los procesos de la memoria. La Facultad de
Farmacia de la Universidad de Florida publicó un estudio el pasado año en la
revista «Planta Médica» en el que se corroboraba dicha afirmación, excluyendo un
posible efecto sobre receptores de serotonina. Su uso se encuentra recomendado
por la farmacología europea (EMEA) y la Organización Mundial de la Salud.
Valeriana
La Valeriana ha sido utilizada por sus
propiedades medicinales desde la época de los griegos y los romanos. Su uso para
tratar problemas nerviosos y del sueño comienza a finales del siglo XVI y queda
totalmente establecido en el siglo XVIII. En la actualidad, se ha comprobado que
la raíz de Valeriana posee una actividad sedante e inductora del sueño
(hipnótica), además de ansiolítica. Diversos ensayos clínicos han demostrado que
mejora la calidad del sueño sin causar efectos adversos importantes. Por
ejemplo, ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y frente a placebo,
publicados recientemente muestran su eficacia para mejorar la somnolencia diurna
y la severidad de los síntomas de personas aquejadas del síndrome de piernas
inquietas, o en combinación con melisa o lúpulo, para mejorar el sueño en
adultos y niños.
Por otro lado, tanto el aceite esencial de
Lavanda como su principal componente, el linalol, se comportan como sedantes,
afectando la neurotransmisión y disminuyendo la tensión arterial. En ensayos pre-clínicos
ha sido demostrado que el aceite esencial de Lavanda produce un estímulo
olfativo, con cambios en la conducta relacionados con la ansiedad. Por otra
parte, el aceite esencial de Lavanda a bajas concentraciones potencia in vitro
la respuesta de los receptores neuronales, mientras que a altas concentraciones
las inhibe. Igualmente, en otros estudios, ha sido puesto de manifiesto que
produce un incremento en las ondas alfa de electroencefalograma asociadas con la
relajación, mientras que el linalol produce una disminución de las ondas beta
cerebrales, asociadas con el estado de alerta y el despertar. Estos resultados
son consistentes con distintos ensayos clínicos en los que se demuestra que el
aceite esencial de Lavanda mejora el sueño y los estados de ansiedad.
El uso terapéutico del Lúpulo se conoce al
menos desde el siglo IX, aunque su empleo en alimentación y en la elaboración de
cerveza y pan es muy anterior. Las medicinas tradicionales de los distintos
continentes empleaban el Lúpulo por su efecto ligeramente narcótico y acción
sedante en el tratamiento del nerviosismo, insomnio, dispepsia, falta de
apetito, dolor, etc. En la actualidad, sabemos que presenta propiedades
sedantes, hipnóticas, antimicrobianas y tónicas amargas. Se ha demostrado
también actividad estrogénica, captadora de radicales libres y antitumoral. El
efecto del Lúpulo sobre el sistema nervioso central, especialmente en las
alteraciones del sueño, ha sido bastante estudiado.
La Melisa ansiolítica
Por su parte, varios estudios
experimentales han confirmado la actividad sedante y ansiolítica de la Melisa.
Los componentes responsables de esta actividad son diversos y variados. Es capaz
de atenuar las deficiencias cognitivas de los pacientes con enfermedad de
Alzheimer, administrándose, por tanto, bien sola o en asociación con otros
fármacos, para reducir la agitación y mejorar la capacidad cognitiva de dichos
pacientes. La actividad espasmolítica de la esencia de Melisa se conoce desde
hace tiempo y ha sido demostrada de manera experimental en distintos tipos de
musculatura lisa.
Por otro lado, el aceite esencial de
Melisa posee una marcada actividad antibacteriana, antifúngica, antiparasitaria
e insecticida. La acción inhibitoria frente al Helicobacter Pylori reduce
la secreción ácida e incrementa la liberación de mucina y de prostaglandinas.
La Tila se ha empleado tradicionalmente
(sobre todo en forma de infusión) en el tratamiento sintomático del nerviosismo
y de-sórdenes del sueño. La actuación de las inflorescencias de Tilo sobre
estados nerviosos ha sido atribuida a los derivados monoterpénicos oxigenados
presentes en el aceite esencial (geraniol). Por otra parte, ha sido demostrada
la acción ansiolítica de una fracción compleja de probable naturaleza flavónica
obtenida a partir de las inflorescencias de Tilo, así como la de un extracto
caracterizado por su riqueza en beta-sitosterol.
En un estudio realizado recientemente con
la especie americana Tilia americana L. var mexicana se ha podido verificar la
actuación de su extracto metanólico sobre el tiempo de inducción del sueño, lo
cual hablaría a favor de un posible efecto hipnótico en el que se encontraría
implicado alguno de los sistemas relacionados con la transmisón del GABA
(neurotransmisor) (ácido gamma amino butírico). Además, en otra prueba se ha
descubierto la actividad anti-estrés de las inflorescencias de Tilia argéntea.
El Espino Albar es uno de los más
efectivos reguladores del flujo sanguíneo que aporta la naturaleza. Los antiguos
griegos creían que tenía un efecto inmediato como vigorizante para las cabras,
de ahí procede su denominación científica, Crataegus, es decir, cabras
fuertes. Lo primero que hay que alabar del Espino Blanco o albar, además de sus
efectos beneficiosos contra el insomnio, son sus propiedades cardiotónicas, que
lo convierten en un aliado a tener en cuenta para todas aquellas personas con
problemas de corazón. El Espino reduce el riesgo de padecer arteriosclerosis,
además de tener un efecto regulador sobre la tensión arterial, capaz de hacerla
descender en quienes la tienen alta y provocar su ascenso si se padece
hipotensión. Es beneficioso, sobre todo, en personas de edad avanzada, con
problemas cardiacos y pérdida de memoria, al favorecer la circulación sanguínea
en el cerebro.
En cualquier caso, los expertos
recomiendan que el uso de estas plantas se haga como preparados farmacológicos,
con todas las garantías de eficacia y seguridad que proporciona un registro de
medicamento.