superior
Hola, Buenas Tardes , Bienvenido a Revista Natural
Econat 2010
Revista Natural - Barra Superior

  Inicio | Números de la revista | Suscripción | Tarifas Publicidad | Buscador | Comentarios | Libro de visitas | Foro | Enlaces

 

Revista Natural - Barra productos
18 usuarios activos

Agenda

Noticias

Agricultura Ecológica

Ecología

Entrevistas

Feng Shui

Masaje

Medicina Natural

Medio Ambiente

Salud

Sociedad

Artículos

Artículos

Verano 2010

Primavera 2010

Invierno 2010

Otoño 2009

Verano 2009

Staff

Webs amigas

Ecotienda Natural

Foros Al Natural

Expomasaje

Natural Ediciones

Últimas Noticias

26/7/2010

Más de 15.000 escolares aprenden la importancia de un desayuno equilibrado

Noruega inauguró la primera central eléctrica de energía osmótica

TIC para alumnos con necesidades educativas especiales

Las energías renovables darían empleo a 8.5 millones de personas, según el informe (R)evolución Energética

6/3/2010

Productos naturales pueden cubrir la mayoría de las tareas de limpieza

Más de 300 pediatras apoyan el uso de la homeopatía en pediatría

Las cinco principales ONG españolas piden compatibilizar las actividades humanas con la protección de la naturaleza

El vino ecológico tiene el doble de contenido de resveratrol (anticancerígeno y antioxidante) que el convencional

26/5/2010

Presentan casa popular construida con materiales que no dañan medio ambiente

Peces robot analizarán la contaminación en aguas del Cantábrico

Noticia
Cristina Narbona. Ministra de Medio Ambiente
La energía nuclear no puede ser la respuesta para un mundo sin petróleo
Fecha del artículo 23/2/2006 / Fecha de alta en Natural 23/2/2006
Enviar artículo a un amigo Versión imprimible
  Tal vez lo peor del Ministerio de Medio Ambiente es que está ubicado en el complejo de los «Nuevos Ministerios», un edificio inapropiado, de aspecto siniestro, color gris cemento, arquitectura imperial y estética fascista.

La entrada, por la Plaza de San Juan de la Cruz, en el céntrico Paseo madrileño de la Castellana, está situada a escasos metros de donde, hasta hace sólo unos meses, se ergía una gigantesca estatua ecuestre del «generalísimo» Franco, caudillo de España «por la gracia de Dios».

Tras la llegada de Cristina Narbona a ese Ministerio, hace 20 meses, la estatua fue desmontada una noche, sin previo aviso, por seis operarios que dijeron que estaban procediendo a la «limpieza y restauración de la Plaza». Ahora sólo queda un absurdo muñón urbano, un bloque de hormigón de dimensiones desproporcionadas en medio de la acera. Franco no volverá más a los «Nuevos Ministerios», antaño símbolo de la dictadura que instauró y dirigió, con mano de hierro, durante 40 años.

Pero todo cambia cuando uno se adentra por el umbral de la puerta. Incluso los empleados parecen excepcionalmente amables, desde el vigilante de seguridad, hasta el conserje de la tercera planta, donde tiene la ministra sus aposentos.

Nos recibe Pepa Roma, directora del Gabinete de Prensa, un encanto de mujer, y nos acompaña sin demora hasta el despacho de Cristina Narbona. En la misma puerta, nos tropezamos con Paco Garrido, diputado de Los Verdes, que nos saluda afectuosamente tras despedirse de la ministra.

Cristina nos invita a sentarnos con una espléndida y nada forzada sonrisa y nos hace sentir como en casa. Incluso nos ofrece «un café o una infusión de hierbas, lo que queráis».

No se tiene la sensación, ante Cristina Narbona, de estar con una ministra al uso —es, desde luego, una ministra atípica-— sino que te sientes como con una amiga en la que puedes confiar, una mujer extraordinariamente afable, cariñosa y sincera.

Antes de comenzar la entrevista, le explico que Natural es leída por muchos consumidores de productos ecológicos y usuarios de las medicinas alternativas. Me interrumpe con un gesto de aceptación y complicidad y me explica, un tanto divertida, que ya conoce la revista y que ella simpatiza con los métodos naturales de salud: «la mayoría de las enfermedades me las curo con manzanilla».

En ese momento me viene a la memoria la visita que hice, apenas veinte días antes, al Ministerio de Sanidad, acompañando a los representantes de la Mesa de Unidad de la Salud Natural. ¡Qué abismal diferencia! Allí, mis colegas fueron recibidos con indiferencia y desprecio. Fue una experiencia humillante, hasta el punto de que el alto cargo que les había concedido la entrevista ni siquiera se presentó. Las funcionarias que le sustituyeron se limitaron a escuchar sin involucrarse lo más mínimo. En un momento dado, pregunté: ¿tiene este Ministerio de Sanidad intención de regular las medicinas alternativas en España y reconocer a los profesionales que las ejercen? Se limitaron a contestar: «no digo que no». Triste manera de eludir la cuestión ante una delegación que representa a 35.000 profesionales legalmente desamparados e injustamente excluídos del sistema sanitario.

Pero, volviendo a Cristina Narbona, debo decir que es lo más parecido a una ministra verde, tanto por su discurso, muy semejante al de cualquier líder ecologista, como por sus formas, sencillas y desenfadadas, exentas de absurdas formalidades, exquisitamente naturales. Sin arrogancia y sin prepotencia, algo poco común y muy de agradecer en un líder político con altas responsabilidades de gobierno.

Pregunta: Señora Ministra, la cuestión ecológica ¿forma parte ya de las prioridades del gobierno de España? ¿En qué ha cambiado la política medioambiental respecto a la etapa anterior, cuando gobernaba el Partido Popular?

Respuesta: Exactamente como lo planteas, ha aparecido una prioridad que significa que en los debates del Consejo de Ministros hay una posición, que se defiende de manera permanente, para que nuestras decisiones no consideren como algo marginal el tema ambiental. Es la primera vez que un Presidente del gobierno arranca una legislatura con compromisos muy potentes que estamos intentando que se cumplan en todos los casos.

En algunas cuestiones ya hay cambios que son evidentes, como es toda la reivindicación de la política del agua en nuestro país. También hemos empezado a poner las bases para una política de lucha contra el cambio climático, que era un tema muy urgente.

Con carácter general, yo diría que, además de lo que haga el Ministerio de Medio Ambiente, existe una preocupación que comparte todo el Consejo de Ministros y que responde a que la sociedad española es cada vez más consciente de que la cuestión ambiental no es algo marginal y tiene que ver con la salud, con la calidad de vida y con el progreso.

P: En la etapa anterior, el desencuentro de la Administración con los ecologistas llevó a la práctica desaparición del Consejo Asesor de Medio Ambiente. ¿Qué tal se lleva usted con los ecologistas?

R: Yo empecé a trabajar con las organizaciones ecologistas cuando fuí Secretaria de Estado de Medio Ambiente, entonces fue cuando se creó el Consejo Asesor y ahora lo hemos recuperado con mucha vitalidad. Hemos mantenido cinco reuniones en estos últimos meses, se ha recompuesto desde el punto de vista de la actividad de las cinco grandes organizaciones ecologistas de este país, que trabajan junto con los sindicatos, con los empresarios y con los consumidores en lo que es una nueva etapa, a mi juicio, importantísima.

Creo que el movimiento ecologista en España es una pieza fundamental en la transformación de nuestro país, como lo han sido otros movimientos sociales en otros ámbitos, como el movimiento feminista o el movimiento obrero en épocas anteriores. Y ahora de lo que se trata es de que no haya la reticencia que ha habido en muchas administraciones, comenzando por ésta, la Administración Central, que en muchos momentos ha considerado a los ecologistas poco menos que enemigos del orden público. Quizá no tanto como en Estados Unidos, pero es cierto que ha habido una minusvaloración clara de la tarea de vanguardia que tiene que jugar un movimiento social, de denuncia y de aportación de soluciones, las dos cosas.

Yo tengo una buena relación con las organizaciones ecologistas, aunque haya momentos en los cuales hay una legítima crítica por su parte, porque para eso están, para elevarnos el listón, como cualquier movimiento social.

P: Se habla mucho ahora de la aparición de un nuevo fenómeno denominado «oscurecimiento global». Se dice que es una amenaza para la humanidad y para la biodiversidad tan grande como la que puede representar el fenómeno del calentamiento global. ¿Qué opina al respecto?

R: El «oscurecimiento global», es un fenómeno todavía poco conocido, que puede terminar haciendo a nuestro mundo más oscuro de lo que es en la actualidad y que ha sido objeto de especial atención en el Congreso de la Unión Geofísica Americana desarrollado el año pasado en Montreal.

Según Michael Roderick, investigador de la Universidad Nacional de Australia en Canberra, en la actualidad, nuestro planeta recibe una media del 15% menos de luz que hace 50 años. La niebla que nosotros vemos hoy es un 3% más densa que hace 40 años.

El oscurecimiento progresivo de la Tierra es objeto de diversas interpretaciones científicas; con carácter general, se considera una de las consecuencias de los comportamientos humanos que alteran y degradan los ecosistemas.

Sin embargo, la disminución de la radiación solar no se produce únicamente en las zonas geográficas más contaminadas, ya que en otras regiones limpias, como en la Antártica, el oscurecimiento también ha sido constatado. Algo semejante a lo que ocurre con las emisiones de gases de efectos invernadero y con las sustancias que agotan la capa de ozono.

En cualquier caso, el oscurecimiento preocupa cada vez más a la comunidad científica, ya que, independientemente de los procesos asociados al fenómeno, tiene consecuencias sobre la vida. El oscurecimiento global impacta sobre el ciclo del agua: reduce la evaporación y, en consecuencia, las precipitaciones, lo que resulta particularmente grave para las regiones más áridas. El oscurecimiento afecta asimismo a la fotosíntesis, tal como lo ha explicado Roderick, afectando así a los bosques, a la agricultura y a la vegetación planetaria en su conjunto.

En fin, se trata de otro proceso de naturaleza global sobre cuyas causas hay mayores incertidumbres que sobre sus efectos. Por supuesto, el Ministerio de Medio Ambiente lo tendrá en cuenta, en concreto en la elaboración, ya iniciada, del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Y en la medida que avance el conocimiento científico, impulsaremos también aquellas medidas específicas de prevención que resulten oportunas.

P: ¿Por fin el gobierno se toma en serio la lucha contra la contaminación atmosférica?

R: Nos preocupan todas las formas de contaminación que están alterando la calidad de nuestra atmósfera, la biosfera y sobre todo los ecosistemas. Para daros un ejemplo de hasta qué punto no ha habido en este país prioridades en materia ambiental, nosotros estamos ahora elaborando una Ley de Protección de la Atmósfera que sustituya a la todavía vigente, que es nada menos que del año 1972.

En materia de atmósfera queda muchísimo por hacer. No podemos escudarnos en que no tenemos la competencia de gestión directa, desde el Ministerio de Medio Ambiente, de control de las emisiones, salvo lo que son las grandes instalaciones de combustión que, por cierto, ya está regulado cual va a ser su proceso de desaparición de acuerdo con las normas europeas, pero en todo lo demás, en el ámbito de la contaminación atmosférica, son las comunidades autónomas las que tienen el deber de vigilar.

Y ¿qué pasa si las comunidades autónomas no vigilan?, ¿el Ministerio tiene que mirar para otro lado? Evidentemente no. Y en lo que son leyes básicas, en primer lugar tenemos ya la creación de una fiscalía especial para delitos ecológicos y urbanísticos que está en las Cortes siendo objeto de debate, que será una herramienta a la que yo concedo mucha importancia.

Creo que es muy bueno, igual que hemos hecho con la violencia de género, que haya una transformación de la administración de la justicia donde los delitos ambientales y urbanísticos tengan fiscales especializados, tengan equipos suficientes y una coordinación de criterios en toda España. Esa es una herramienta fundamental y las comunidades autónomas tendrán que aceptar una legislación básica que es la que ya les hemos presentado, esta nueva Ley de Protección de la Atmósfera y un programa nacional de calidad del aire. Yo espero que eso, al menos en parte, trabaje en la dirección contraria a esos procesos que provocan el oscurecimiento global y que llegue menos luz a la Tierra.

P: Los Verdes aseguran que hay proyectadas 98 nuevas centrales térmicas de ciclo combinado y que eso incrementaría en más de 143 millones de toneladas las emisiones de efecto invernadero, es decir, un incremento del 35% más a añadir al actual 45%. Sin embargo, el Protocolo de Kioto otorga a España la posibilidad de aumentar sólo un 15% sus emisiones contaminantes. ¿Es esto cierto? Si tiene realmente voluntad este gobierno de cumplir con los objetivos de Kioto, ¿cómo van a hacer para lograrlo?

R: En primer lugar, nunca se ha dicho que se vayan a autorizar todas esas centrales térmicas, lo que hay es todos esos proyectos, al menos en un estadio muy incipiente de planteamiento por parte de las empresas.

Lo cierto es que, a medida que vamos avanzando, vemos que algunos de esos proyectos no se van a hacer, o no se van a hacer en las condiciones iniciales. Hace muy poco hemos aprobado una declaración de impacto ambiental negativa en el caso de la central térmica prevista en Sevilla, en la Punta del Verde, porque esa central térmica, en esa ubicación, significaría superar los niveles de contaminación de la ciudad y del área metropolitana de Sevilla que están ya absolutamente a tope, y por lo tanto estamos intentando introducir criterios ambientales, junto con los criterios de cumplimiento del Protocolo de Kioto, a tener en cuenta en las declaraciones de impacto ambiental.

Dicho eso, el sustituir carbón y petróleo por gas natural evidentemente reduce las emisiones a la atmósfera y por eso sólo debemos ir autorizando nuevas centrales térmicas en la medida que vayan reduciéndose y desapareciendo centrales de combustión con otros combustibles. Por eso el gobierno ha aprobado hace poco una normativa para reducir las centrales de combustión más antiguas, más obsoletas, las que más contaminación producen.

Al final tenemos que ir a un balance en un proceso, por cierto, muy complicado, porque ahí sí, es evidente que anteriores gobiernos, socialistas o del Partido Popular, no tomaron en consideración la lucha contra el cambio climático. Esto es así, y ahora lo que tenemos que intentar es que, no sólo desde el gobierno de la nación, sino también desde las administraciones autonómicas y locales, se haga un esfuerzo en esa dirección. Sino será muy difícil, y por supuesto de cada ciudadano, que también tiene capacidad de colaborar en ese empeño.

Pero en síntesis, la planificación energética tiene que irse adaptando en los próximos años a ese objetivo, que es un compromiso del gobierno, de ir reduciendo gradualmente las emisiones, y es evidente que partimos de una situación pésima. En el año 1997, y esto es bueno recordarlo, cuando España formó parte del acuerdo del Protocolo de Kioto como miembro de la Unión Europea, España estaba exactamente en un 15% por encima de las emisiones del 90, pero al no haber la menor prioridad en ese sentido, se llegó en 2004 a más del 40%.

Ahora tenemos que reandar un camino, con una dificultad, por supuesto, enorme, pero la voluntad del gobierno es ir por ahí. Por lo tanto, ¿cuántas centrales de ciclo combinado?, aquellas que dentro del balance nos permitan reducir contaminación en las centrales más obsoletas e ir sustituyendo gradualmente hacia un balance más limpio, junto con ahorro y eficiencia, que eso es en este país fundamental, y junto con la utilización, por supuesto, de energías renovables. Ese es el camino.

P: ¿Y respecto a la refinería proyectada en Tierra de Barros, en Extremadura, que tanta oposición ha despertado?

R: Ese proyecto está al inicio del procedimiento de declaración de impacto ambiental. He tenido ocasión de recordar recientemente en Mérida que ese proyecto puede acabar con un sí, con un no, o con un sí con condiciones, pero hasta que eso no se produzca no hay ningún proyecto que tenga autorización.

Lo cierto es que, en estos momentos, el promotor todavía no ha aportado al Ministerio información muy relevante que se le pidió el año pasado, concretamente la información sobre el necesario gaseoducto.

Una declaración de impacto ambiental sobre una planta de ese tipo no es solo sobre la planta, es sobre la planta y sobre cómo llega el combustible a la planta.

Estamos al inicio y desde luego este es un proceso donde queremos fortalecer al máximo el debate ciudadano, dando voz a todos de acuerdo con sus opiniones y sus argumentos. Tenemos que acostumbrarnos a que estamos en un país democrático donde hay cauces, y debe de haberlos, para que cada uno defienda sus posiciones.

P: Se dice que el petróleo tiene los días contados y que nuestro sistema económico es excesivamente dependiente de este recurso natural que se está agotando. ¿Existen tecnologías limpias, sustitutivas y viables a corto plazo? ¿Qué opina de aquellos que proponen volver a la energía nuclear?

R: Yo he dicho muchas veces que la energía nuclear no puede ser la respuesta para un mundo sin petróleo; no puede ser la respuesta porque tiene otro problema ambiental y de salud pública asociado que es la generación de residuos radioactivos.

Si tenemos fallos, como los tenemos, en el control de la seguridad nuclear en un país como el nuestro, que necesita una nueva legislación para el buen funcionamiento del Consejo de Seguridad Nuclear, pues qué decir de países donde los controles seguramente son infinítamente peores que en el caso de España.

Se trata de una opción que requiere, para ser segura, de una inversión elevadísima y de un coste desconocido. ¿Cuánto nos va a costar mantener con total seguridad los depósitos que hagamos de material radiactivo de alta radiactividad? Nadie es capaz de calcular ese coste.

Por eso a veces, cuando se compara la energía nuclear con las energías renovables y se dice que las energías renovables son más caras, mi pregunta es: ¿cuánto cuesta mantener la energía nuclear?

La energía nuclear que hoy utilizamos, el kilowatio hora de hoy que es competitivo, es el resultado de haber invertido miles y miles de millones de euros, desde hace 50 años, en transformar una energía concevida para la guerra en una energía para usos pacíficos; inversión pública e inversión privada que, si durante estos 50 años se hubiera aplicado, por ejemplo, a la energía solar, yo estoy segura que el mundo estaría en un momento totalmente diferente desde un punto de vista energético.

Por eso creo que es muy importante que exista la mesa que ha puesto en marcha el Ministerio de Industria donde afloren todos estos aspectos de costes, de alternativas, de seguridad en lo que es el futuro del uso de la energía nuclear. Este país todavía no tiene resuelto qué va a hacer con los residuos nucleares, que ya exceden de la capacidad de almacenamiento de las piscinas de las centrales que existen.

Yo no me canso de recordar la paradoja de que un país como Alemania, que tiene la mitad de horas de sol que España, tiene más de 10 veces la energía solar instalada que tiene España, esto es una bofetada a la inteligencia de este país.

¿Por qué no estamos igual? Porque no ha habido ninguna prioridad. Hace sólo algunos años que empezaron algunos ayuntamientos españoles, empezando por el de Barcelona, a poner en una ordenanza el uso obligatorio de la energía solar térmica en las nuevas edificaciones. Y nuestras empresas son tan competitivas que algunas de ellas venden el 80% de su producción en los mercados internacionales. Ni nos faltan horas de sol, ni nos faltan empresas y tecnología. Nos ha faltado como país, como sociedad, el considerar la energía solar algo más que un capricho de los ecologistas.

P: A propósito de la energía nuclear, creo que su Ministerio ha prometido impulsar la realización de un estudio epidemiológico para determinar la incidencia del cáncer y otras enfermedades relacionadas en las poblaciones del entorno de las centrales nucleares españolas. ¿Qué conclusiones espera obtener de este estudio? ¿Existe un calendario para el desmantelamiento de las nucleares?

R: Más que el Ministerio de Medio Ambiente, es el Ministerio de Sanidad. Nosotros creemos que eso se debe de hacer, por supuesto, pero el Ministerio de Medio Ambiente no hace estudios epidemiológicos de forma directa. Ni siquiera tenemos competencia sobre la regulación de la energía nuclear en nuestro país.

Yo formo parte de un gobierno cuyo presidente, en su discurso de investidura, dijo muy claramente que quería un modelo energético para nuestro país en el cual hubiera cada vez más energías límpias y cada vez menos energía nuclear. Eso está en el discurso de investidura del Presidente y para mí es el marco en el que trabajamos.

P: Con anterioridad a las últimas elecciones legislativas, su partido suscribió un acuerdo de gobierno con Los Verdes. ¿En qué medida cree que se está llevando a cabo?

R: Mira, habéis llegado justo cuando tenía una reunión de trabajo con Paco Garrido, por lo tanto sois testigos de que este Ministerio quiere que se mantenga ese acuerdo. Ahora mismo estábamos hablando de iniciativas parlamentarias para el grupo de los verdes.

Hay tensiones, no es nigún secreto, y yo no estoy ahora mismo en la ejecutiva federal, que es la que, como órgano político del Partido, establece la relación política con el grupo de los verdes, pero como ministra de Medio Ambiente yo quiero que ese acuerdo se mantenga y sea bueno para ambas partes, porque si es bueno para ambas partes, estoy segura que será bueno para los ciudadanos españoles que necesitan de grandes dosis de actuaciones con criterio ambiental.

P: Uno de los puntos de ese acuerdo pre-electoral aludía a la necesaria regulación de las medicinas alternativas y el reconocimiento de los profesionales que las practican.

Sé que no es un tema de su departamento y también sé que usted personalmente simpatiza con los métodos naturales de salud. Entonces, no ya como ministra sino como Cristina Narbona, ¿qué opina acerca de esta reivindicación histórica de los naturópatas, acupuntores, homeópatas, osteópatas, quiromasajistas, etc., que se sienten legalmente desamparados y, a veces, injustamente perseguidos por la Administración?

R: Puedo decir que soy amiga personal de uno de los perseguidos, de un naturópata al que hace un par de años se le intentó desprestigiar gravemente, tuvo que cerrar su consulta, y para mí es una persona que me merece la máxima confianza, como muchos de sus compañeros.

En este país estamos muy lejos de haber situado a las llamadas medicinas alternativas o naturales en el lugar que ocupan en otros países desarrollados, como por ejemplo Alemania, donde es muy frecuente que, tratamientos distintos de los convencionales, formen parte del propio abanico que representan los médicos «normales» entre comillas. Aquí sigue habiendo esa percepción de que, si uno intenta tratar algunas patologías simplemente a base de hierbas, que es como yo personalmente me trato algunas, pues eso es una cosa poco menos que al margen del progreso.

Pues no, el progreso está en que la medicina llamada convencional se reconduzca en muchos de sus aspectos, porque hay demasiadas medicinas cuyos efectos secundarios acaban convirtiéndose en un problema de salud, justamente lo contrario de lo que entiendo que persigue la industria farmaceutica, que es ayudar a que la gente se cure. Y en segundo lugar creo mucho más en la prevención que en las terapias.

Creo que vivimos en un mundo que tiende a ser profundamente insano y que hace que mucha gente enferme sin necesidad. Por ejemplo, la contaminación atmosférica mata en España prematuramente a 10 veces más personas que los accidentes de tráfico. ¿Eso lo sabe la gente? La mayoría de la gente no lo sabe.

Por eso creo que una de las labores del Ministerio de Medio Ambiente es ir explicando cosas a los ciudadanos. La contaminación mata. La contaminación hace enfermar, y por lo tanto creo que, en lugar de hacer mucho esfuerzo y mucho gasto en la sanidad española en relación con la curación de enfermedades que podrían haberse evitado, lo que tenemos que avanzar desde los ministerios, y en eso estamos trabajando ahora, es en ese campo que podríamos llamar de la sanidad ambiental.

Yo sé que este es un tema en el que este año vamos a trabajar las dos ministras, una vez que la ministra Elena Salgado ha tomado una de las decisiones más valientes y mejores para la salud pública aprobando una Ley contra el tabaco. Yo creo que es un gran favor, a pesar de que hay mucha gente a la que le cuesta un gran trabajo que esa Ley se cumpla, pero hay que entender que hay muchas personas que son víctimas de agresiones, y hay que respetarlas en el sentido de ayudarlas, porque la Ley se tiene que cumplir. Igual que hay una Ley contra el tabaco, igual que hay una Ley para que los medicamentos sean menos caros de lo que son y haya un mayor control en su uso, el siguiente capítulo es darle a la cuestión ambiental el valor sanitario y colectivo que tiene.

P: España es quizá el país con mayor riqueza ecológica de Europa y, por tato, el más necesitado de medidas de protección. ¿Considera adecuado el actual presupuesto del Ministerio de Medio Ambiente?

R: El Ministerio de Medio Ambiente no tiene competencia directa en la gestión de la riqueza de España en materia de biodiversidad. Sí tenemos competencia en legislación básica, y por eso la estamos poniendo al día con las leyes que todavía están en vigor.

Vamos a pasar una Ley sobre biodiversidad, cuyo borrador ya se ha presentado a las comunidades autónomas, en el que vamos a trabajar desde el Consejo Asesor de Medio Ambiente, y donde lo que pretendemos es que nuestro país tenga las exigencias que a nivel europeo y a nivel internacional están ya establecidas.

En algunos temas tenemos que mejorar nuestra legislación básica y tenemos también que aprovechar esa norma sobre biodiversidad para que queden como criterios o requisitos legales las exigencias para que un espacio sea Parque Nacional. Aunque ahora vayan a ser gestionados por las comunidades autónomas, lo que queremos con este proyecto de Ley es precisamente que el cambio de gestores no altere en absoluto los criterios de máxima preservación que tienen que tener esos espacios naturales de nuestro país. Y esto es sólo una pequeña parte del conjunto de los espacios protegidos, pero es una parte muy valiosa.

Y por último, como Ministra de Medio Ambiente he defendido, con la máxima intensidad a escala europea, que se aprobase un reglamento del programa Life que no fuese el que nos trajo la Comisión hace un año y medio, que era infumable desde el punto de vista de la conservación de la naturaleza.

Afortunadamente, en diciembre, hemos tenido ya el acuerdo de todo el Consejo de Ministros de la Unión Europea, que cambia radicalmente ese reglamento propuesto por la Comisión. Y es verdad que ahí España ha liderado a un grupo de países, muchos de los nuevos países de la Unión Europea, pero también otros que ya estaban, frente a la posición de la Comisión. Y lo haré siempre que crea que la Comisión se equivoca.

Lo estamos haciendo también en gran medida en materia de transgénicos. Ese es otro tema donde la Comisión Europea creo que está en una posición demasiado timorata. Creo que debe ser una cuestión para que haya más legislación europea de la que hay, para que haya criterios de mucha mayor prudencia y de control de los que existen, y en estos momentos trabajamos con el Ministerio de Agricultura precisamente para que haya una buena norma que garantice la no contaminación de los cultivos normales por los cultivos transgénicos.

P: A propósito de legislación básica, la Constitución contempla la posibilidad de promulgar una Ley General del Medio Ambiente, tal como existe ya en otros muchos países. En la etapa de Suárez, y también en la de Felipe González, se llegaron incluso a elaborar algunos borradores.

¿Piensa usted promover una Ley General de Medio Ambiente durante su mandato?

R: Yo creo que, a estas alturas del desarrollo de nuestro marco legislativo, hay mucha legislación que tiene que ver con las bases del medio ambiente y me siento especialmente satisfecha de la que, como te digo, el proyecto se aprobó en diciembre, que yo creo que es el núcleo de lo que podría entenderse, hoy en día, como una Ley General en lo que falta en España, y es el proyecto de Ley que regula los derechos de los ciudadanos, tanto al acceso a la información ambiental como a la participación en todos los procesos que tengan incidencia ambiental como al acceso a la justicia.

Es la transposición en nuestro país del Convenio de Arus que ha sido tomado por el gobierno, como digo, en diciembre. Ya la hemos remitido a las Cortes. Esa legislación va a ser la que va a fortalecer a los ciudadanos frente a los poderes económicos y también frente a los poderes políticos o administrativos en la defensa de sus derechos al medio ambiente.

El gran problema es que esas leyes se cumplan. Este país tiene bastantes leyes, tanto a nivel nacional como a nivel autonómico, el problema es que hay una enorme tolerancia social frente al incumplimiento de las normas ambientales. Por eso también para mí es una pieza fundamental que vayamos a tener pronto una fiscalía especial de carácter ambiental y urbanístico.

Y la otra Ley en la que estamos trabajando, y que se aprobará este año, es la Ley de Responsabilidad por Daños Ambientales. Es la transposición de una directiva europea y aunque tenemos margen hasta el año 2007 queremos adelantarnos, porque yo creo que establecer un marco mucho más nítido respecto a la responsabilidad de cada uno de nosotros, bien sean los poderes públicos o privados, para que se prevengan los daños ambientales, pues digamos que esa pieza completaría lo que hubiera podido ser un diseño ambicioso de Ley General y que, con el ordenamiento, tal como va a quedar en esta legislatura, yo creo que existe o que va a existir ya.

 

Enviar correo electrónico a ecotienda


Copyright © 1996 - 2004 Revista Natural
Luis Mitjans, 36
28007 Madrid - España Tel. 902 29 99 29 91 501 44 99
Revista Natural no se responsabiliza de los articulos publicados que no sean firmados por Natural
y puede no estar de acuerdo con las opiniones expresadas en ellos.
El contenido del articulo es responsabilidad únicamente del autor del mismo
Aviso Legal

Si nos quiere enviar un articulo haga click aquí

Paginas optimizadas a una resolución 800 X 600 e Internet Explorer 4.0 o Superior
Si tiene algún problema con la visualización o navegación en alguna de las páginas
 o si tiene alguna sugerencia, comuníquenoslo