Pagina nueva 1
1 - INTRODUCCIÓN
Es objetivo de la agricultura ecológica producir alimentos no sólo de elevada
calidad nutritiva, sino también en suficiente cantidad. Estas normas hubieran
podido ser aún más restrictivas, pero en agricultura ecológica no se pretende
producir artículos de lujo, sino alimentar a la mayor cantidad de población
posible.
2 - FERTILIZACIÓN
Es fundamental para mantener la fertilidad del suelo que se prescinda de los
productos químicos solubles, porque inhiben la actividad de los microorganismos
del suelo. En cambio la correcta fertilización basada en la materia orgánica
proporciona el medio en que éstos se desarrollan. Los microorganismos del suelo
son fundamentales para que se liberen los nutrientes que la planta necesita, ya
sea descomponiendo la materia orgánica o solubilizando los que estuvieran en
forma mineral.
La fertilidad y la actividad biológica del suelo deberán ser mantenidas o
incrementadas, en primer lugar, mediante las prácticas siguientes:
• El cultivo de leguminosas, abono verde o plantas de
enraizamiento profundo, con arreglo a un programa de rotación plurianual
adecuado.
Las rotaciones de cultivo son fundamentales en agricultura ecológica para
mantener la fertilidad del suelo a lo largo del tiempo. Se procura alternar
cultivos de familias diferentes, cultivos con raíz superficial y cultivos con
raíz profunda, y cultivos de los que se aprovecha el fruto o la flor con
cultivos de los que se aprovecha el tallo y con cultivos de los que se aprovecha
la raíz. De esta forma se alternan cultivos con necesidades nutritivas
complementarias. Así mismo, dentro de la rotación, se hacen abonos verdes, o
cultivos a los que no se deja echar semilla, sino que se siegan y entierran
antes.
Tradicionalmente se emplean como abono verde plantas de la familia de las
leguminosas, por su capacidad para fijar nitrógeno de la atmósfera (chochos,
chícharos, chicharones, etc.), de las crucíferas, por lo profundo de su raíz que
le permite movilizar nutrientes de las capas profundas del suelo (coles,
rábanos, relinchones), y de las gramíneas, por la cantidad de masa vegetal que
producen (centeno, cebada, maíz, sorgo, pasto del Sudán, etc.). Aunque no
pertenecen a estas familias, se suele emplear también el girasol o el trigo
sarraceno. No conviene enterrar la masa vegetal en fresco ni demasiado profundo,
porque se ha de descomponer en presencia de aire. Más bien hemos de dejarla
secar en superficie y luego incorporarla con una labor superficial.
En el caso de los cultivos perennes evidentemente no se hacen rotaciones de
cultivo, pero sí se hacen, dependiendo de las lluvias o de las posibilidades de
regadío, abonos verdes o cultivos intercalados. Segar la mala hierba y dejarla
sobre el terreno alrededor de los plantones, como un mulching, y luego
incorporarla al hacer las labores, es otra práctica que contribuye a la
fertilidad del suelo.
• La incorporación de estiércol procedente de la producción ganadera ecológica
sin exceder los 170 kg de nitrógeno por hectárea de la superficie agrícola
utilizada y año.
En principio lo ideal en agricultura ecológica es emplear estiércol de ganado
ecológico, a ser posible de la propia explotación alimentado con lo que ésta
produce, sea en pastos, forrajes o restos de cultivo. Como veremos, en caso de
no tener disponible estiércol de ganado ecológico se puede emplear estiércol de
ganado convencional con ciertas condiciones.
La cantidad de estiércol u otras materias que se puede usar es limitada, para
evitar contaminación por nitratos en las aguas subterráneas, o excesivo
contenido de nitratos en las cosechas, especialmente las de hoja. No suele haber
problemas de exceso de estiércol en Canarias, pero es un problema grave en
Centro Europa, donde hay exceso de ganadería y el suelo está encharcado y frío
gran parte del año, y por ello la materia orgánica se acumula y no se mineraliza
con la suficiente rapidez, y las hortalizas de hoja acumulan nitratos por falta
de luz y calor.
• La incorporación de cualquier otro material orgánico, compostado o no,
procedente de explotaciones cuya producción se atenga a las normas de AE.
El estiércol no es la única fuente de materia orgánica. Pueden emplearse como
fertilizante restos vegetales ecológicos, a ser posible provenientes de la
propia explotación. En climas cálidos y húmedos los restos vegetales en
superficie se descomponen pronto, pero frecuentemente es necesario hacer compost
con ellos para acelerar el proceso. Como veremos, también puede hacerse, con
ciertas limitaciones, compost a base de restos que no sean ecológicos.
El compostaje es una práctica que acelera el proceso de formación de humus, que
ocurre naturalmente en todos los suelos, pero lentamente. En los climas fríos la
humificación en los suelos es muy lenta, y por ello los métodos de agricultura
ecológica que provienen de esos países se basan en la elaboración de compost.
Para hacer compost se deben mezclar materias que tengan abundancia de nitrógeno
y/o hidratos de carbono (estiércol, purín, restos de leguminosas), materias que
tengan abundancia de carbono (serrín, restos de monte, restos de poda, pinocha,
paja, vegetales secos), materias que tengan abundancia de hidratos de carbono
(vegetales verdes, hierba) y agua, formando una pila de 1,5 metros de altura.
Otro elemento imprescindible es el oxígeno, que se obtiene no compactando la
pila de materiales y dándole la vuelta frecuentemente (volver a hacer la pila).
También conviene añadir tierra. En un compost hecho correctamente se alcanzan
temperaturas de 70ºC, lo que tiene el beneficio adicional de eliminar las
semillas de malas hierbas que hubiera en el estiércol o restos vegetales con que
se hizo.
También existen otras técnicas para hacer fermentar la materia orgánica de forma
anaeróbica (en ausencia de oxígeno, y por tanto sin necesidad de voltear)
basadas en la incorporación, en el momento de formar la pila de materiales, de
ciertos microorganismos o de ciertos activadores de otro tipo.
• El tratamiento del suelo o la activación del compost con preparados apropiados
a base de microorganismos no OGM o con preparados biodinámicos.
Ciertos métodos de agricultura ecológica se basan en el empleo de compost que ha
sido activado mediante siembra con los microorganismos adecuados o mediante
ciertos preparados que no tienen efecto químico, sino energético. También se
aplican estos preparados a base de microorganismos o energéticos directamente al
suelo.
Si no basta con estas técnicas, o no se dispone de suficiente estiércol de
ganado ecológico, se permite la incorporación de fertilizantes orgánicos o
minerales, mencionados en el Anexo II-A del reglamento 2092/91. Algunas
materias, como el estiércol de ganado convencional, el compost de residuos
domésticos o el compost de materias vegetales tienen entre sus condiciones
particulares la «necesidad reconocida por la autoridad de control». Se debe
solicitar al CRAE, mediante el impreso correspondiente, autorización para su
empleo. Pueden emplearse materias comunes elaboradas por el propio agricultor, o
productos comerciales. En este caso el producto deberá estar inscrito en el
registro de fertilizantes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y
constar claramente su composición. Además, con el fin de garantizar la
procedencia de las materias primas con que se elaboró, deberá estar certificado
como utilizable en agricultura ecológica.
Entre los fines de la agricultura ecológica, tal como se definen en el manual de
IFOAM, están: «fomentar e intensificar los ciclos biológicos dentro del sistema
agrario, comprendiendo los microorganismos, flora y fauna del suelo, las plantas
y los animales», y «emplear en la medida de lo posible recursos renovables en
sistemas agrarios organizados localmente». Por ello, el agricultor debe ser lo
más autosuficiente posible, procurando elaborar sus propios fertilizantes con
preferencia a tener que depender de la adquisición de productos comerciales, por
muy naturales o certificados como utilizables en agricultura ecológica que
estuvieran. De hecho gran parte de los agricultores ecológicos no emplean nunca
muchos de los productos de las listas que aparecen más adelante, aunque la
normativa se lo permita.
Es extensa la lista de materias que se pueden emplear, elaborada teniendo en
cuenta no solo el criterio de ser el producto de origen natural, sino además ser
insoluble en el suelo.
3 - FERTILIZANTES DE ORIGEN ORGÁNICO
- Estiércol.
- Estiércol desecado y gallinaza deshidratada.
- Mantillo de excrementos sólidos de animales incluida la gallinaza y estiércol
compostado.
- Excrementos líquidos de animales (estiércol semilíquido, orina, etc.).
La normativa permite el estiércol y el purín de ganado convencional sólo si
procede de una ganadería extensiva. Prohíbe el procedente de ganadería
intensiva, es decir, aquélla de estabulación permanente en cuyo estiércol no se
emplea cama y se deja acumular y pudrir en fosas.
- Residuos domésticos compostados o fermentados.
La normativa permite el compost obtenido de restos domésticos sólo si éstos
proceden de un sistema de recogida selectiva. La cantidad de metales pesados que
se permite está severamente limitada. El compost que no proviene de recogida
selectiva tiene contenidos inaceptables de metales pesados.
- Turba.
- Arcillas (perlita, vermiculita, etc.).
- Mantillo procedente de cultivos de setas.
- Deyecciones de lombrices (humus de lombriz) e insectos.
- Guano.
Por este producto se entienden los excrementos de aves marinas recogidos en la
costa del Pacífico.
- Mezclas de materias vegetales compostadas o fermentadas.
Están autorizados los ácidos húmicos o fúlvicos sólo si proceden de
fermentación.
- Productos o subproductos de origen animal.
Materias tales como harinas de sangre, pescado, huesos o plumas. No están
autorizados los hidrolizados de proteínas, ni los aminoácidos.
- Productos y subproductos orgánicos de origen vegetal para abono.
por ejemplo: harina de tortas oleaginosas, cáscara de cacao, raicillas de malta,
etc.
- Algas y productos de algas. Los extractos de algas se usan ampliamente en
agricultura ecológica por que son una fuente natural de calcio adecuada para
corregir las aguas con exceso de salinidad.
- Serrín y virutas de madera.
- Mantillo de cortezas.
- Cenizas de madera.
Para estas tres materias procedentes de madera se exige que ésta no haya sido
tratada.
- Vinaza y extractos de vinaza.
Hay dos tipos de vinaza: orujo de uva y restos de la extracción del azúcar de
remolacha.
4 - FERTILIZANTES DE ORIGEN MINERAL
De los productos de origen mineral se permiten las rocas en bruto que no hayan
sufrido ataques químicos (p.e. con ácidos) para aumentar su solubilidad. Algunas
materias, a pesar de ser productos naturales o rocas en bruto como la urea o el
nitrato de Chile, tampoco están autorizadas por ser muy solubles en el suelo,
exactamente igual que los nitratos o la urea de síntesis química. Tampoco están
autorizados los ácidos húmicos extraídos de Leonardita.
- Fosfato natural blando.
- Fosfato aluminocálcico.
- Escorias de defosforación.
- Sal potásica en bruto (por ejemplo kainita, silvinita, etc.).
- Sulfato de potasio con sal de magnesio.
- Carbonato de calcio de origen natural (por ejemplo: creta, marga, roca
calcárea molida, arena calcárea, creta fosfatada, etc.).
- Carbonato de calcio y magnesio de origen natural (por ejemplo. creta de
magnesio, roca de magnesio calcárea molida, etc.).
- Sulfato de magnesio (por ejemplo: kieserita).
- Solución de cloruro de calcio.
- Sulfato de calcio (yeso).
- Cal industrial procedente de la producción de azúcar.
- Azufre elemental.
- Oligoelementos.
Hierro, Cobre, Molibdeno, Manganeso, Zinc, Boro, como sales o como quelatos. El
Calcio y el Magnesio no se consideran oligoelementos, y no están autorizados en
esta forma.
- Cloruro de sodio.
- Polvo de roca.
5 - LUCHA CONTRA PLAGAS Y ENFERMEDADES
Es fundamental para mantener el cultivo libre de plagas o enfermedades la
fertilización del suelo como se ha explicado anteriormente. El abonado del suelo
con productos químicos solubles, especialmente nitrogenados, interfiere en el
metabolismo de la planta, y además de hacerla acumular agua y crecer con
excesiva exuberancia, la hace más apetecible para las plagas y enfermedades y
más sensible a sus ataques. La falta de materia orgánica en el suelo también
provoca que se desarrollen exageradamente nemátodos y hongos patógenos.
Las prácticas mediante las que se previenen o combaten las
plagas, enfermedades y malas hierbas son:
- La selección de las variedades y especies adecuadas:
Las variedades autóctonas suelen estar adaptadas a las plagas y enfermedades
habituales en la zona. En otros casos, como en las virosis de algunas hortícolas
de reciente introducción, habrá que buscar variedades comerciales resistentes.
Otras veces habrá que adaptar el calendario de siembra, poda o recolección al
ciclo de las plagas o enfermedades en cuestión.
- Un adecuado programa de rotación:
Las rotaciones de cultivo son fundamentales en agricultura ecológica, además de
para mantener la fertilidad del suelo a lo largo del tiempo como se explicó
anteriormente, para prevenir la aparición de plagas y enfermedades. Muchas
especies de nemátodos y de hongos del suelo están especializadas en atacar a
cierta familia de plantas, y se ven favorecidos si se repite el mismo cultivo u
otro de la misma familia.
También hay insectos especializados en ciertos cultivos cuyo ciclo puede
romperse con la rotación adecuada, o simplemente (caso del picudo de la
platanera), arrancando y replantando tras las labores adecuadas.
El monocultivo en grandes superficies favorece la extensión de los ataques de
plagas. Cultivos asociados o barreras como setos pueden interrumpir la
propagación de ciertas plagas.
- Medios mecánicos de cultivo.
El laboreo del suelo puede ser eficaz contra ciertas plagas que viven en el
suelo. Contra las malas hierbas no hay ningún herbicida autorizado. Sólo se
pueden combatir mediante medios mecánicos o mediante medios térmicos.
- La protección de los enemigos naturales mediante medidas que los favorezcan.
Los productos fitosanitarios, especialmente los muy persistentes o que no son
selectivos, alteran el equilibrio que en condiciones normales debería haber
entre cada plaga y sus enemigos naturales (otros insectos o ácaros que son sus
depredadores o parásitos). Después de un tratamiento no selectivo que elimina
por igual a la mayor parte de la plaga y a sus enemigos naturales, la plaga se
reproduce más rápido que sus enemigos y alcanza pronto los mismos niveles que
antes del tratamiento. Los enemigos naturales de las plagas pueden ser
favorecidos mediante la plantación de setos o de cultivos asociados en los que
se favorezca su cría. Otra forma de favorecerlos, la única posible en medios
demasiado artificiales como invernaderos, es su cría (varias casas comerciales
se dedican a esta actividad) y posterior suelta. Las plagas más dañinas e
incontrolables son las de reciente introducción en un lugar donde antes no
estaba, porque los depredadores propios de ese lugar aún no se han adaptado para
alimentarse de ella, o los depredadores específicos (especializados en depredar
esa plaga) que tenía en su lugar de origen aún no se han introducido. Es el caso
actualmente en Canarias de la mosca blanca de las ornamentales o de la polilla
guatemalteca de la papa.
- Quema de malas hierbas:
Los rastrojos y restos de cultivo no deben quemarse, aparte de por su
peligrosidad, porque es una materia orgánica que se desperdicia y que podría
haberse incorporado al terreno. En cambio está permitido el combate contra las
malas hierbas, aparte de mediante labores mecánicas, mediante medios térmicos,
como quemadores de butano.
Si no basta con estas técnicas, y en caso de que un peligro inmediato amenace el
cultivo, se permite el tratamiento con productos fitosanitarios autorizados
mencionados en el Anexo II-B del reglamento 2092/91, de acuerdo con las
condiciones de utilización mencionadas en dicho Anexo. Algunas materias, como la
azadiractina, la piretrina o la rotenona, tienen entre sus condiciones
particulares la de «necesidad reconocida por la autoridad de control». Se debe
solicitar al CRAE, mediante el impreso correspondiente, autorización para su
empleo. En el caso de los productos comerciales, deberán estar inscritos en el
registro de fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y
constar claramente su composición, y emplearse para los cultivos para los que
hayan sido autorizados. Estos fitosanitarios no por ser origen natural dejan de
ser peligrosos para quien los maneja (especialmente la rotenona). Han de
aplicarse con mascarilla y demás precauciones previstas con carácter general
para productos fitosanitarios.
Como ya se comentó anteriormente, entre los fines de la agricultura ecológica,
está «emplear en la medida de lo posible recursos renovables en sistemas
agrarios organizados localmente». Por ello, el agricultor debe ser lo más
autosuficiente posible, procurando combatir las plagas o enfermedades
principalmente mediante prácticas culturales, elaborar sus propios
fitosanitarios o emplear materias comunes, con preferencia a tener que depender
de la adquisición de productos comerciales, por muy naturales o certificados
como utilizables en agricultura ecológica que estuvieran.
Es frecuente en agricultura ecológica la preparación de maceraciones de plantas
(caldo obtenido dejando fermentar en agua durante varios días plantas tales como
ortiga, cola de caballo, valeriana o capuchina) o lixiviados de compost: (caldo
obtenido recogiendo el agua con que se ha lavado un compost maduro). Sus efectos
terapéuticos sobre los cultivos pueden deberse a las siguientes causas: hacer
aumentar su resistencia por su efecto fertilizante, inducir la síntesis por
parte de la planta de fitoalexinas (toxinas naturales que la planta produce en
respuesta a los ataques de sus enemigos), o ser caldo de cultivo de
microorganismos antagonistas de los microorganismos e insectos perjudiciales.
La lista de materias autorizadas es la siguiente:
Insecticidas
- Azadiractina extraída de Azadiracta indica (Árbol Neem)
Este producto es de los que para ser empleado necesita de la autorización de la
autoridad de control. No confundir con el producto en bruto, o aceite de neem,
que figuraría dentro del apartado de «aceites vegetales», y que tiene más
principios activos aparte de la azadiractina. Este producto tiene la ventaja de
ser sistémico.
- Lecitina.
- Aceites vegetales (por ejemplo aceite menta, aceite de pino, aceite de
alcaravea).
- Piretrinas extraídas del Chrysanthemum cinerariaefolium.
- Rotenona extraída de Derris spp, Lonchocarpus spp y Terphrosia
spp.
Estos dos productos son de los que para ser empleados necesitan de la
autorización de la autoridad de control.
- Aceite de parafina.
- Aceites minerales.
Este producto es de los que para ser empleado necesita de la autorización de la
autoridad de control. Se conoce como aceite de verano, y es un producto indicado
para combatir los insectos chupadores, como pulgones, moscas blancas,
cochinillas, etc.
- Sal de potasio rica en ácidos grasos (jabón suave).
Este producto se conoce como jabón potásico, y es un producto indicado, solo o
en combinación con otros fitosanitarios, para combatir los insectos chupadores,
como pulgones, moscas blancas, cochinillas, etc.
- Microorganismos (bacterias, virus y hongos) por ejemplo Bacillus
thuringiensis, Granulosis virus, etc.
Los microorganismos se pueden emplear sólo si no son transgénicos. Actualmente
son de uso común Bacillus thuringiensis para control de larvas de
lepidópteros (orugas, lagartas o roscas), Beauveria bassiana para control
de mosca blanca y Trichocerma viridae y Trichoderma harzianum para
control de hongos del suelo. Además están a punto de comercializarse otros
microorganismos entomopatógenos (nemátodos, protozoos, hongos o bacterias que
causan enfermedades a los insectos), fungicidas (hongos o bacterias que son
antagonistas de los hongos que provocan enfermedades) o nematófagos (hongos
enemigos de los nemátodos).
Atrayentes para trampas o mosqueros
- Proteínas hidrolizadas.
- Fosfato diamónico.
Estos productos se emplean como atrayentes en trampas o mosqueros para dípteros.
- Feromonas.
Estos productos se emplean como atrayentes en trampas o mosqueros para diversas
especies. Consisten en la hormona de atracción sexual de, según las especies, el
macho o la hembra.
Insecticidas que sólo se pueden usar en trampas o mosqueros
- Piretroides (sólo deltametrina o lambdacihalotrina).
Estos productos se emplean únicamente dentro de trampas o mosqueros para la
mosca de la fruta o la mosca del olivo, en combinación con el atrayente
(feromonas o hidrolizado de proteinas) correspondiente.
Helicidas
- Metaldehído.
Este producto se emplea en cebos contra caracoles y babosas.
Fungicidas
- Cobre en forma de hidróxido de cobre, oxicloruro de cobre, sulfato de cobre
tribásico u óxido cuproso.
Las sales de cobre, por problemas de contaminación en el suelo en las zonas
donde se ha usado en exceso, tienen limitado su empleo hasta la cantidad máxima
de 6 Kgrs/Ha/año de cobre.
- Sulfuro de cal (polisulfuro de calcio).
Este producto es de los que para ser empleado necesita de la autorización de la
autoridad de control. Lo puede elaborar el propio agricultor hirviendo agua con
una mezcla de tres partes de azufre por una de cal. El producto puro se usa para
tratamientos de invierno en frutales y viña contra las plagas que se refugian
bajo la corteza. Disuelto en 6 partes de agua es útil en pulverizaciones contra
el oidio del viñedo.
- Permanganato de potasio.
Este producto es un poderoso antioidio, útil en pulverizaciones contra el oidio
del viñedo dirigidas al racimo. Puede ser fitotóxico en tratamientos a las
hojas.
- Harina de cuarzo.
Este producto se conoce también como polvo de roca. En espolvoreo o en
suspensión en agua (ciertos productos comerciales lo contienen en forma
finamente molida) es un fungicida usado ampliamente como alternativa a las sales
de cobre.
- Microorganismos (bacterias, virus y hongos).
- Azufre.
Este producto sigue siendo el fitosanitario más común incluso en agricultura
convencional. Útil contra los oidios y contra ácaros en espolvoreo o en
pulverización cuando está formulado como mojable.
- Cera de abejas.
Este producto se emplea para tratar las heridas en la poda. También de la cera
de abejas se extraen los propóleos, que disueltos en alcohol se emplean como
fungicida.
Productos post-cosecha
- Etileno.
Este producto se permite únicamente para la maduración de plátanos en
post-cosecha. No se autoriza, ni ningún otro producto que tenga efecto de
hormona vegetal, para inducir o acelerar la maduración de otras especies.
- Alumbre potásico (kalinita).
Este producto se emplea en post-cosecha de plátanos como fungicida y para que
los frutos floten en el tanque donde se lavan.
6 - MATERIAL DE REPRODUCCIÓN
Las semillas y material de reproducción vegetativa empleados, en principio
deberían estar producidos de acuerdo al método de producción ecológica. Sin
embargo, dado que aún no es posible encontrar semilla ecológica para muchas
especies y variedades, o las que hay no han sido ensayadas en muchas zonas, se
permite una excepción. Podrán emplearse semillas y material de reproducción
vegetativa de producción convencional a condición de que:
- no estén tratados con productos no autorizados.
- no sean transgénicos.
- no haya disponibilidad de esa especie y variedad de producción ecológica en el
mercado. En la página web del Ministerio de Agricultura puede consultarse la
lista de variedades comerciales obtenidas de forma ecológica disponibles en el
mercado y empresas que las suministran.
- se haya pedido autorización a la autoridad de control para su empleo.
Las plantas de semillero se han de producir empleando semillas, substratos,
fertilizantes y tratamientos autorizados por el organismo de control, ya se
adquieran de productor autorizado o se produzcan en la propia explotación.
Los plantones (plantas vivas de especies leñosas para plantación) aún no están
regulados
Reconversión
Las presentes normas deberán haberse aplicado en las parcelas durante un período
de al menos dos años, o en el caso de los cultivos perennes, de al menos tres
años antes de la primera cosecha con derecho a ser comercializada con la
indicación «agricultura ecológica». El plazo se cuenta a partir de la fecha
comprobada de último tratamiento o abonado con productos no autorizados, o si no
hay constancia, a partir de la fecha de la solicitud de inscripción. Si hay
pruebas o garantías suficientes de que un en periodo de tres años antes de la
solicitud la finca estuvo libre de tratamientos o abonados no autorizados, el
plazo puede reducirse.
Durante el primer año, conocido como «Año cero», el producto del cultivo de la
parcela se ha comercializar como si fuera convencional. Durante el segundo año
(o segundo y tercer año en el caso de cultivos perennes) se permite la
indicación «reconversión a la agricultura ecológica».
Regadío
Con carácter general están prohibidas las prácticas contaminantes o que
comprometan a largo plazo la fertilidad del suelo. Por ello está prohibido el
uso de agua depurada en regadío, y se exige que la instalación de riego esté
separada de toda red en la que haya mezcla de agua depurada o residual.
El agua depurada de origen urbano o industrial contiene, además microorganismos
patógenos para el hombre que podrían causar problemas de salud si esa agua se
usara para regar hortalizas, cantidades inaceptables de metales pesados (que se
acumulan en el suelo sin posibilidad de que se eliminen), de fósforo y nitrógeno
disueltos (cuyo uso en fertilización en esta forma está prohibido) y de boro,
cloro y otros elementos que en exceso son tóxicos (procedentes de los productos
de limpieza de uso doméstico).
Puede tolerarse en cambio el regadío con agua procedente de un sistema de
depuración por lagunaje, plantas acuáticas o filtración del agua residual de la
propia vivienda unifamiliar (siempre que en dicha vivienda no se hagan vertidos
o se usen productos de los indicados anteriormente). También podría tolerarse el
regadío con agua depurada de origen urbano o industrial procedente de un sistema
de depuración terciario, siempre que mediante la analítica adecuada, a cargo del
interesado, se demostrará la ausencia de contaminantes.
El riego con aguas salinas en exceso manejadas inadecuadamente, sin añadir al
suelo las enmiendas necesarias, ni tener en cuenta la fracción de lavado a la
hora de calcular las necesidades de agua de riego, compromete la fertilidad del
suelo, y tampoco es admisible en agricultura ecológica. No obstante los suelos
salinizados pueden llegar a regenerarse con las prácticas adecuadas. No así los
contaminados por metales pesados.
|
| |
|
|
|