La Terapia Cráneo-Sacral es una forma de medicina complementaria
relativamente reciente que se extiende con rapidez debido a que, tanto
terapeutas como clientes, están percibiendo su capacidad de acceder al núcleo
de la enfermedad y del proceso sanador. La Terapia Cráneo-Sacral se basa en el
descubrimiento realizado por su fundador, el Dr. William Garner Sutherland
(1873-1954), de los principios básicos de ordenamiento y curación del cuerpo
humano. Franklyn Sills explora algunos de estos principios y ofrece su
experiencia personal.
Algo remarcable ocurrió a principios de
este siglo. Un joven estudiante de osteopatía meditaba sobre la naturaleza del
cráneo humano. Mientras contemplaba un hueso temporal desarticulado, un
pensamiento extraordinario golpeó su mente: «¡Este hueso está biselado como
las agallas de un pez, diseñado para la respiración primaria!». Este
pensamiento aparentemente extraño condujo al Dr. William Garner Sutherland a
una exploración que ocupó el resto de su vida, acerca de las raíces y
profundidades del sistema humano. Este hombre, profundamente espiritual, pensó
que había recibido este pensamiento como una guía para direccionar su vida y
su trabajo. De hecho, estaba a punto de descubrir un ritmo de vida primario
dentro del cuerpo humano y de desarrollar conceptos y una forma de tratamiento
revolucionaria y profunda, que ha tenido enormes repercusiones en todas las
artes sanadoras.
El gran descubrimiento del Dr. Sutherland no fue nada menos que el principio
ordenante y sanador básico del cuerpo humano, una energía de vida primaria que
él denominó «Aliento de vida» y que tiene las funciones más integradoras y
sanadoras del sistema humano. En un principio, lo detectó como un movimiento
rítmico, sutil y estable que se puede percibir en todo el cuerpo con unas
manos sensibles y entrenadas. Conforme exploraba este movimiento, se dio
cuenta de que estaba palpando una «motilidad» básica, o movimiento inherente,
que era impulsado por lo que llamó la «potencia» del Aliento de Vida. Esta
potencia actúa como el rayo de referencia de un holograma: todo está
relacionado con él y ha de referirse a él para mantener los procesos de
ordenamiento y curación.
Él creyó que la potencia del Aliento de Vida era una expresión de la
«Inteligencia» de la vida misma, clave para un funcionamiento adecuado del
cuerpo. Más adelante percibió que esta Inteligencia, o potencia primaria, era
asumida por el fluido cerebroespinal que rodea el cerebro y la médula espinal.
Esta transmisión de la potencia del Aliento de Vida al líquido cefalorraquídeo
(o fluido cerebroespinal) se convirtió en el concepto fundamental de su
modalidad de tratamiento. Cuando el líquido cefalorraquídeo recibe esta
potencia, se inicia un movimiento fluido en forma de marea, que produce una
fluctuación en el cuerpo. El Dr. Sutherland llegó a comprender que esta
fluctuación del fluido conduce y transporta la potencia del Aliento de Vida a
todas las células y tejidos del cuerpo.
El concepto craneal
Este nuevo punto de vista sobre el sistema humano, que el Dr. Sutherland
denominó el Concepto Craneal, reconoce las raíces más profundas y las
potencialidades más elevadas. Dentro de este sistema, como hemos visto, está
contenido el concepto de la existencia de una fuerza de vida inteligente que
se transmite por todo el cuerpo a través de sus sistemas de fluidos, y que se
describe como el «médico interno» porque posee «potencias sanadoras
inherentes» y una «Inteligencia», con «I» mayúscula. El Dr. Sutherland
denominó a esta fluctuación rítmica, en forma de marea, del líquido
cefalorraquídeo y de todos los fluidos del cuerpo en general «Impulso Rítmico
Craneal». Al diseminar la potencia del Aliento de Vida a través del sistema
humano, el Impulso Respiratorio Primario, conducido por el Aliento de Vida,
mantiene la vitalidad del cuerpo y la energía constitucional, al igual que sus
recursos sanadores. Este Impulso se expresa como un movimiento rítmico y sutil
en los tejidos, y se denomina movimiento cráneosacral, actuando en todas las
células y tejidos del cuerpo; tiene dos fases de movimiento, denominadas
inhalación y exhalación primarias. El Dr. Sutherland descubrió que la
capacidad de palpar estos movimientos puede proporcionar una gran cantidad de
información terapéutica.
El Mecanismo Respiratorio Primario
Cualquier sistema energético tiene que tener su expresión física en la
anatomía y fisiología del cuerpo. El Dr. Sutherland descubrió que el Impulso
Respiratorio Primario tiene sus raíces anatómicas en las estructuras asociadas
y unidas a la duramadre. La duramadre es la membrana que rodea el cerebro, la
médula espinal y el sistema nervioso central. El Dr. Sutherland considera este
sistema, con todos los fluidos y las estructuras que se encuentran
directamente unidas a él, como el Mecanismo Respiratorio Primario, que se ha
convertido en uno de los principios fundamentales del Concepto Craneal. Este
mecanismo se compone de cinco aspectos interrelacionados:
La fluctuación inherente del líquido cefalorraquídeo
Este es el movimiento en forma de marea del líquido cefalorraquídeo creado por
la potencia del Aliento de Vida. Se expresa en la fase de inhalación del
Impulso Respiratorio Primario como una subida general del fluido y la potencia
en la totalidad del cuerpo y, en la fase de exhalación, como una bajada o
descenso general de este fluido. Se puede percibir como una fluctuación en
forma de marea, y no como una corriente de fluido lineal.
La motilidad inherente del cerebro y la médula
espinal
En la medida en que las células del cerebro y la médula espinal asumen y
expresan el Aliento de Vida, comienza una motilidad rítmica en el sistema
nervioso central. Esto se expresa también como un movimiento recíproco bipolar
en las dos fases del Impulso Respiratorio Primario, y puede ser palpado por
unas manos sensibles y entrenadas.
El sistema de membranas de tensión recíproca
El sistema de membranas durales siempre expresa esta motilidad, o movimiento
inherente, bajo tensión. Igualmente expresa un movimiento bipolar en las dos
fases del Impulso Respiratorio Primario.
La movilidad de las suturas craneales
Este es el primer aspecto del sistema que atrajo el interés del Dr. Sutherland.
Él había aprendido que el cráneo del adulto estaba fusionado, pero descubrió
que esto no era así. Las suturas del cráneo tienen una movilidad y permiten
que los diversos huesos craneales expresen igualmente el Impulso Respiratorio
Primario en la forma de una motilidad recíproca.
El movimiento involuntario del sacro
entre las ilíacas de la pelvis
El sacro está firmemente unido al sistema de membranas durales y, de este
modo, forma parte del Mecanismo Respiratorio Primario. Igualmente expresa una
motilidad involuntaria o inherente en el «polo inferior» de este mecanismo.
Estos cinco aspectos o relaciones suplen a los tejidos y fluidos del núcleo
del cuerpo humano, que expresan un movimiento rítmico inherente, denominado
motilidad, que puede ser palpado y sentido por el terapeuta entrenado. Este
movimiento es el resultado directo de la potencia o bioenergía primaria del
sistema humano y se considera una expresión de sus recursos sanadores. El Dr.
Sutherland entendió que la fluctuación del fluido cerebroespinal era un
elemento fundamental en el sistema, y escribió: «Dentro del fluido
cerebroespinal existe un elemento invisible al que hago mención como el
«Aliento de Vida». Quiero que visualices este Aliento de Vida como un fluido
dentro del fluido, algo que no se mezcla, algo que tiene potencia y que
lo impulsa al movimiento... Visualiza una potencia, una potencia inteligente
que es más inteligente que la propia mente humana» (William Garner Sutherland,
Teachings in the Science of Osteopathy, Rudra Press).
Esta afirmación tiene unas vastas repercusiones para las artes sanadoras.
Señala la primacía del fluido cerebroespinal y su vital rol como mediador
entre el Aliento de Vida y el sistema de tejidos del cuerpo. Si el terapeuta
puede percibir el Aliento de Vida, con su potencia, los recursos y procesos
sanadores del cuerpo se verán incrementados y ¡el potencial sanador del
proceso terapéutico será ilimitado!
La Terapia Cráneo-Sacral
El principal propósito de la Terapia Cráneo-Sacral es potenciar la expresión
más plena del Aliento de Vida en el cuerpo humano y restablecer su presencia
en aquellos lugares donde su expresión se ha visto impedida. El énfasis del
trabajo se centra en dos aspectos fundamentales. Primero, el terapeuta debe
apreciar los recursos de que dispone el sistema y estimular los procesos que
ayuden a incrementar estos recursos. En la práctica de la Terapia Cráneo-Sacral
la fuerza de la marea, o el «impulso del fluido», se percibe como una
expresión de estos recursos energéticos inherentes. Segundo, el terapeuta debe
embarcarse en una exploración del sistema para facilitar la liberación de los
patrones de resistencia, congestión y patología que conducen a una reducción
de la vitalidad en el cuerpo humano. Una vez realizada esta exploración, la
intención se centra en restablecer la relación entre la potencia del Aliento
de Vida y los tejidos y sistemas del cuerpo.
El terapeuta palpará inteligentemente las dinámicas sutiles de movimiento del
sistema humano y apreciará y potenciará los procesos de autosación y
autoequilibrio del cliente. El tratamiento, entonces, consiste en un contacto
a través de las manos, escuchando con atención lo que ocurre en el sistema
humano; ello nos sirve tanto de diagnóstico como de tratamiento. En esencia,
la Terapia Cráneo-Sacral es un arte y una ciencia de la escucha profunda de la
expresión del Aliento de Vida en el sistema humano, y una forma de terapia que
ofrece las respuestas apropiadas ante lo que percibe. Para ello, el terapeuta
establece con sus manos un contacto muy suave con los patrones de resistencia
de los tejidos en el cuerpo y ayuda a facilitar que se liberen y reorganicen.
El practicante llega a desarrollar una gran habilidad en la escucha y en la
diferenciación entre los diferentes patrones de movimiento y las distintas
pulsaciones del sistema humano. Ello requiere un claro conocimiento y
entendimiento de la anatomía y fisiología, y una profunda apreciación de las
dinámicas sutiles de movimiento de todos los tejidos y órganos del cuerpo
humano.
El terapeuta puede ayudar a facilitar un incremento de la potencia del Aliento
de Vida, estableciendo una correcta relación con el Impulso Respiratorio
Primario. La intención, en este caso, es la de incrementar la vitalidad
general y las fuerzas constitucionales del sistema. Al mismo tiempo, el
objetivo reside también en facilitar la expresión de los recursos sanadores
presentes dentro de los patrones de resistencia y congestión del sistema. De
este modo, el terapeuta siempre trabaja y estimula la salud del
sistema, para que ésta se exprese incluso en los patrones más crónicos de
restricción y resistencia. Nuestra intención no será nunca la de «reparar»
algo, sino la de estimular nuevos niveles de orden y equilibrio en la mente y
el cuerpo. Esto se realiza a través de un contacto suave de las manos con los
fluidos y tejidos del cuerpo. La Terapia Cráneo-Sacral es realmente un arte de
la escucha del lenguaje del movimiento y pulsación en el cuerpo humano,
sintiendo y entendiendo este lenguaje y respondiendo de manera apropiada a las
necesidades sanadoras del sistema humano.
La Terapia Cráneo-Sacral en acción
En la siguiente presentación de algunos casos clínicos, he cambiado los
nombres y las circunstancias, pero he mantenido sin embargo con mucha
precisión el cuadro clínico y el proceso de tratamiento empleado con cada
paciente. Quizás os pueda dar la sensación de que he «hecho» muchas cosas en
estas sesiones pero, sin embargo, la esencia de todo el trabajo ha sido una
escucha profunda y un estado de quietud, con una completa confianza en que el
sistema del cliente posee la Inteligencia inherente para autosanarse.