La posibilidad de ver los campos sutiles, ha fascinado a
todos los hombres desde hace miles de años. Ahora, con la Biopsicosonancia (BPS),
se puede alcanzar esta habilidad. La Biopsicosonancia desarrolla potencialidades
humanas no habituales.
La Biopsicosonancia reconoce la existencia de Campos Sutiles, que trascienden
la realidad física e interpenetran y rodean todas las cosas existentes. Cuando
hablamos de Campos Sutiles, nos estamos refiriendo al otro lado de la realidad,
al medio en que se producen y manifiestan ciertos fenómenos que no se someten a
una interpretación física convencional y hace referencia a un nivel más profundo
y a una dimensión paralela y menos accesible.
Cualquier persona que se inicie en Biopsicosonancia, desde el primer
entrenamiento, podrá evidenciar por sí misma la existencia de estos campos y de
una amplia gama de fenómenos asociados. El desarrollo de estas capacidades de
percepción es imprescindible, como herramienta práctica, para la aplicación de
los diferentes procederes diagnósticos y terapéuticos de la medicina energética.
En la antigüedad, algunas culturas utilizaban métodos propios para
desarrollar la Visión Aural y, conforme al tipo de método empleado, se requería
mayor o menor tiempo para alcanzarla. La percepción visual de los Campos Sutiles
es una forma no habitual de conocimiento perceptual humano que puede ser
estimulada mediante técnicas específicas muy sencillas.
¿Qué vemos?
Los métodos utilizados en Biopsicosonancia son el resultado de la
asimilación de técnicas avanzadas para alcanzar estados de percepción ampliada
que despiertan esta capacidad rápidamente en el alumno. El objetivo básico de
los entrenamientos es inducir un Estado de Percepción Sensorial Ampliado, como
premisa fundamental para adquirir visión aural, y llegar a percibir de modo
directo y con pleno discernimiento los Cuerpos Aurales y sus Chakras.
En los cursos, las personas se entrenan para desarrollar esta potencialidad
humana, no habitual y latente, que permite ver los sistemas aurales con sus
diferentes configuraciones y estructuras. Estos sistemas sutiles se observan
como entidades luminosas que rodean a las personas, conformando “capas” o
cuerpos con colores y formas diferentes. Reconocen los diferentes elementos de
la anatomía aural y la fenomenología asociada, también se ejercitan para ver los
campos de los objetos, las plantas, los cristales naturales, etc. Resulta
impresionante apreciar las estructuras sutiles que nos mantienen
interconectados, vinculándonos a todas las cosas que nos rodean. La experiencia
constituye un descubrimiento apasionante.
Valor de la experiencia
Algunos se preguntarán cuál es la utilidad o ventaja que representa ver el
Aura y podemos afirmar que percibir las Energías Sutiles es la premisa de su
manipulación consciente. Es decir, percibirlas visualmente posibilita
interactuar conscientemente con ellas, y este recurso es altamente beneficioso
para todas las personas iniciadas en disciplinas orientales de alienación
psicofísica como el Yoga, Tai Chi, Chi Kung o técnica de curación pránica, Reiki,
Energía Universal, etc. Dicho de otra manera: siempre resultará más eficaz o
fácil aprender a modular, potenciar y dirigir la energía si somos capaces de
percibirlas. Por ejemplo cuando podemos contemplar las estructuras sutiles de
nuestras manos y sus flujos emergentes que se proyectan sobre la persona
enferma.
Visión aural y estados de conciencia
La Biopsicosonancia patentiza que los estados mentales del terapeuta son
decisivos y determinantes en la magnitud de los efectos alcanzados durante el
acto de sanar a un enfermo, y en ese sentido la Biopsicosonancia constituye una
revolución dentro de los sistemas actuales de tratamiento convencional. Esto
ocurre en la medida en que el alumno se entrena para diagnosticar y tratar, en
estados especiales de conciencia.
En la inmensa mayoría de las culturas primitivas, los seres humanos han
buscado trascender a estados especiales de conciencia con diferentes fines,
incluyendo los fines de sanación o cura y mediante diversos sistemas que
comprenden la ingestión de ciertas sustancias o determinados rituales y
prácticas.
Colocada la mente en un estado no ordinario, el antiguo sanador intensificaba
sus capacidades de percepción e intuición. De ese modo, se conectaba con los
contenidos de su inconsciente, donde encontraba la información que le permitía
comprender mejor el estado psicofísico del paciente, así como los modos de
solucionar sus problemas; y por otra parte, modificando sus niveles energéticos,
alcanzaba una condición más óptima para influir sobre el enfermo.
En Biopsicosonancia, cuando se modifican voluntariamente los estados
mentales, a un nivel tal que percibimos los Campos Sutiles, se está emplazando
igualmente a la conciencia en un horizonte de procesamiento diferente al
habitual: nuestro cerebro incrementa sus niveles de energía y comienza a operar
de un modo no ordinario. En ese contexto, la mente se encuentra en mejores
condiciones de influir sobre la realidad exterior.
Aprender a modular nuestra influencia sutil
La Biopsicosonancia estudia los diferentes modos en que afectamos sutilmente
la realidad y parte del reconocimiento de que percibir las energías es la
premisa de su manipulación consciente.
El nivel de visión que alguien pueda alcanzar depende de su estado energético
y del modo en que su cerebro se vincula con la realidad exterior: si una persona
desarrolla visión aural significa que su mente ha aprendido a percibir las cosas
de un modo diferente al habitual.
Mientras más fino, penetrante y alto sea el grado de visión que esa persona
alcance, más elevado será su nivel de conciencia y de energía, y por este motivo
se incrementarán las capacidades de canalización e interacción y se intensifica
el efecto inductor que le permite restablecer la armonía y el equilibrio
perdido, en sí mismo o en el enfermo.
Sería acertado afirmar que, en el ámbito de las terapias energéticas o
sutiles, el grado de visión aural es uno de los indicadores más importantes de
eficacia, porque se vincula con el estado energético y mental. Todas las
medicinas energéticas reconocen que los éxitos alcanzados durante el tratamiento
dependen de los niveles de energía del terapeuta y de sus estados de conciencia,
y que ambos factores son proporcionales y siempre están interrelacionados.
Así, el grado de visión aural le sirve de “termómetro” para conocer la
magnitud de los posibles efectos positivos del tratamiento que está aplicando:
cuanto mayor nivel de
visión tenga el terapeuta, mayor nivel energético habrá alcanzado y, en
consecuencia, debe esperar una mejoría más rápida, intensa y duradera en su
paciente.
Visión aural como instrumento de transformación
Considero necesario aclarar que únicamente reconozco el valor utilitario de
la visión cuando nos referimos al contexto de las interacciones humanas con la
intención de generar salud; fuera de ese contexto, el valor de la visión aural
no es meramente utilitario. Constituye de por sí una experiencia inigualable:
una parte nuestra es luz y energía, somos seres radiantes y podemos comprobarlo
conscientemente si aguzamos nuestros sentidos.
Vivir por primera vez la experiencia trascendente de ver y verificar la
existencia de nuestras dimensiones más esenciales y profundas, constituye un
acontecimiento único y definitivo, y un acelerador del crecimiento personal y
espiritual.
A las puertas del tercer milenio, la humanidad se adentra en un nuevo
paradigma trascendente que ya ha dejado de ser el patrimonio de pequeños grupos
de “elegidos”. La visión aural pertenece al conjunto de experiencias
tradicionalmente exclusivas de unos pocos afortunados, especialmente sensibles,
que atesoraban ese conocimiento para “salvarlo” de la ignorancia general. Pero
los tiempos han cambiado, la humanidad, luego de un proceso largo de maduración,
se prepara para grandes saltos.
La visión aural ha dejado de ser un mito, ya no es un don selecto, ni una
enseñanza críptica, elitista o esotérica; sigue siendo maravillosa y se vincula
al despertar de una potencialidad latente y olvidada, pero sencillamente humana,
cuyo beneficio y desarrollo debe estar al alcance de todos aquellos que sean
capaces de asumirla disciplinadamente.
La visión aural constituye un instrumento poderoso de crecimiento que le
adentra en una experiencia existencial sin precedente, y desencadena procesos
latentes de alienación y autocuración. En estos días, el hombre necesita más que
nunca, para su supervivencia, de alimento espiritual.
Aunque le parezca imposible, ese Don de Ver del cual se ha hablado ya desde
hace tantos años, esa capacidad increíble y casi mágica de aquellos hombres
antiguos, es una realidad que está a su alcance. Se puede trascender los límites
reducidos de los sentidos ordinarios si se dispone del conocimiento preciso. La
Biopsicosonancia es uno de los pocos sistemas contemporáneos que le brinda ese
conocimiento con toda responsabilidad, llanamente y sin misterio.