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Noticia
La sabiduria del cuerpo
Un acercamiento craneosacral a la salud esencial
Fecha del artículo 1/9/2000 / Fecha de alta en Natural 10/12/2003
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El cuerpo cuenta una historia
El cuerpo nunca miente, ya que su forma refleja quiénes somos por dentro. Si llevamos la cabeza baja, tenemos los hombros encogidos, el pecho cerrado y los pies pesados, todo ello puede mostrar sentimientos de debilidad y resignación. Por el contrario, si portamos la cabeza erguida, los hombros abiertos, respiramos con facilidad y caminamos con paso ligero, todo ello indicará confianza y vitalidad. El modo en que nos presen-tamos ante el mundo está condicionado por nues-tras creencias, miedos y emociones, y los tejidos corporales mismos adoptan una forma determina-da para apoyar este estado mental. Tanto nuestros traumas físicos y psicológicos, y nuestras experiencias, como nuestros pensa-mientos y sentimientos más profundos y nuestro carácter se manifiestan en el modo en que nues-tros cuerpos adoptan patrones estructurales. Tal y como Marilyn Ferguson señala, «a lo largo de los años nuestros cuerpos se convierten en autobio-grafías andantes que hablan, tanto a extraños como a amigos, de las cargas y tensiones de nues-tras vidas». Las improntas de cualquier experiencia abrumadora permanecen contenidas en el cuerpo como inercia, que queda fijada por la imposibilidad de acceder a los recursos que nos liberarían de ellas, afectando la capacidad del cuerpo de expresar su salud intrínseca.

¿Cómo se introduce la infelicidad en la célula?
Cada vez es más ampliamente aceptado el hecho de que los pensamientos y sentimientos tie- nen una relación directa con el cuerpo. En el nuevo campo de la psico-neuro-inmunología se han descubierto una serie de mecanismos corpora-les a través de los cuales se establecen estas cone-xiones. Por ejemplo, ha sido descubierta una rela-ción entre nuestros estados psicológicos y el modo en que se activa nuestra respuesta inmunológica. Actualmente se sabe que existen una serie de mecanismos de feedback que traducen experien-cias psicológicas en funcionamientos físicos. Una investigación realizada por el Dr. Pritbin en la Universidad de Stanford demuestra cómo patrones habituales de pensamiento pueden crear surcos neurales en el córtex del cerebro. Los patro-nes mentales se convierten literalmente en surcos anatómicos en el cerebro, que influencian el modo en que el sistema nervioso central expresa su moti-lidad y, de esta manera, afectan al movimiento de los tejidos y fluidos relacionados con él. En mi experiencia, una mente abierta se refleja en una cabeza «abierta»; es decir, una cabeza relativamen-te libre de resistencias a la expresión del movi-miento respiratorio primario. A menudo he perci-bido como una estrechez y cerrazón dentro del cráneo y de las expresiones faciales formaban parte de una actitud estrecha de un individuo de mente cerrada. Según un viejo proverbio africano, «Todo lo que hay en el corazón, se refleja en la cara».

El reflejo en las mareas
En un nivel profundo de funcionamiento, las expresiones rítmicas del Aliento de Vida son un barómetro claro y preciso de nuestros procesos mentales y emocionales. De este modo, percibire-mos que la cualidad de las fases del movimiento respiratorio primario es clara, vital y suave cuando están presentes la alegría, serenidad y felicidad. Por el contrario, cuando hay tristeza, miedo o desaliento, la respiración primaria muestra restric-ciones, debilidad o estancamiento. Una falta de confianza se puede manifestar como vacilación, y la ansiedad como temblor. Algunos terapeutas establecen incluso una correspondencia entre los estados mentales y emocionales y el modo en que el movimiento craneosacral expresa sus ciclos rít-micos de flexión y extensión. La flexión craneosa-cral (con la expansión de lado a lado) se puede aso-ciar con la acción y la extroversión, mientras que la fase de extensión corresponde a la pasividad e introversión. Dependiendo de cómo han sido crea-do los patrones inerciales en los tejidos del cuerpo, la persona podrá tener una estructura predomi-nantemente en flexión o en extensión. A su vez, esta predominancia del movimiento craneosacral hacia la flexión o la extensión puede estar asociada con estados mentales. De todos modos, estas cuali-dades de movimiento son generalizaciones que no siempre se aplican a cada caso particular.

Feedback circular
La fragmentación del movimiento respiratorio primario se correlaciona con una fragmentación del funcionamiento de la totalidad de la persona. Los patrones fisiológicos y las experiencias emo-cionales se perpetúan mutuamente. La influencia de la mente en la materia y de la materia en la mente parece ser un sistema de feedback circular, en el cual cada uno afecta al otro. A medida que encarnamos las experiencias psicológicas, los patrones corporales fijados influencian nuestra experiencia. Lo que denominamos conciencia y nuestra expresión física son un continuo. Cuando nuestro continuo mente-cuerpo-emoción se alinea armoniosamente, el Aliento de Vida se manifiesta con integridad y equilibrio.

Experiencia emocional
Las lesiones físicas pueden estar asociadas con emociones particulares. Si los tejidos se contraen para protegernos de la tensión o el trauma, los sen-timientos que tenemos en ese momento pueden permanecer como elemento presente en la con-tracción. Las emociones fuertes y poderosas como el terror o la desesperanza contribuyen en el desa-rrollo de la inercia. La impronta de una emoción a menudo juega un papel significativo en el mante-nimiento de un patrón inercial. De este modo, un fulcro puede incluir tejidos, fluidos y potencias que se han vuelto inerciales y contener, al mismo tiem-po, emociones, sentimientos, creencias y puntos de vista que han quedado igualmente atrapados.

Experiencias congeladas
Aunque es natural e inevitable experimentar sufrimiento en nuestras vidas, este puede quedar atrapado en el cuerpo y continuar mostrándose en ciclos repetitivos como experiencias congeladas, si no somos capaces de liberarnos de ellas. De este modo, cargamos con nuestras experiencias físicas y emocionales como si fuera un equipaje extra que formara parte intrínseca de nuestras vidas. Esto, a menudo, ocurre a nivel inconsciente. Cualquier tensión nueva que tengamos que enfrentar se verá coloreada por nuestro condicio-namiento previo. Como es bien sabido, vemos el mundo según el color de las gafas con las que lo estamos mirando. Por ello nuestras respuestas ante situaciones nuevas parecerán un disco ralla-do, que sigue reacciones preestablecidas que nos mantienen atrapados en el pasado en lugar de per-manecer abiertos y movernos en el presente. Como consecuencia de ello, la expresión de nuestra matriz original de salud se verá fragmentada.

Reacciones desmedidas
En ocasiones, nuestros traumas previos se ven reestimulados con un mínimo de provocación. Si existe demasiada energía o potencia acumuladas detrás de un patrón inercial, nuestras reacciones serán muy poderosas. Si además existen emocio-nes intensas asociadas a este patrón, nuestra res-puesta podrá ser como la de una bomba de reloje-ría preparada para estallar en cualquier momento. De este modo, al reestimular viejos traumas, nues-tras reacciones emocionales pueden ser desmedi-das y desproporcionadas. Los casos de extrema sensibilidad y frecuentes estallidos emocionales son buenos ejemplos de ello.

El papel del tejido conjuntivo
Aunque la inercia psicológica se puede mani-festar en cualquier parte del cuerpo, parece que el tejido conjuntivo juega un papel especialmente importante en el almacenamiento de estas expe-riencias como memorias tisurales. La intercone-xión de fascias a lo largo del cuerpo ofrece a menu-do un medio muy apropiado para el almacena-miento de las energías emocionales atrapadas. Por ejemplo, la rabia contenida puede manifestarse en un diafragma restringido como tensión en el plexo solar, que a su vez puede conducir a problemas digestivos y dolor de espalda. La interconexión de las fascias mantiene esta situación. Cuando se accede a estados de equilibrio en los tejidos fascia-les, las fuerzas inerciales que mantienen este tipo de contracciones pueden resolverse. Habitualmente, en este momento, las emociones asociadas surgen a la superficie.

Las memorias de los tejidos
Para resumir, podemos decir que nuestras emociones, actitudes y patrones de estructura y función se reflejan, estimulan y mantienen entre sí. Las experiencias emocionales y las creencias psicológicas dan forma a los tejidos del cuerpo y estos, a su vez, nos predisponen a expresar ciertas emocionales y actitudes. El cuerpo y la mente se sostienen mutuamente. Cuando los pensamientos y emociones fluyen libremente, nuestras experiencias pueden ir y venir sin apegos. Sin embargo, las experiencias psi-cológicas repetitivas o que nos sobrepasan pueden volverse inerciales y, de este modo, almacenarse en el cuerpo en forma de memoria en los tejidos. Según Ken Dychtwald, el cuerpo se convierte en «un almacén de emociones y creencias». Las fuer-zas inerciales que quedan atrapadas pueden man-tener las memorias en los tejidos mucho después de que el suceso estresante haya ocurrido. De este modo, las emociones siguen repitiéndose cíclica-mente sin llegar a resolverse. Consecuentemente, un fulcro inercial puede estar compuesto por una serie de capas distintas: Contener una contracción que afecta al movimiento de tejidos y fluidos, junto con emociones asociadas que han quedado envuel-tas en los tejidos y, a su vez, todo ello estar siendo mantenido por fuerzas subyacentes que se han vuelto inerciales. A menudo las emociones y actitudes son los elementos que juegan el papel más importante en el mantenimiento de la inercia de los tejidos. Esta inercia sólo se podrá disipar si encontramos los recursos, el espacio y las habilidades para liberar las experiencias atrapadas. El elemento fundamen-tal del tratamiento craneosacral reside en crear las condiciones que permitan soltar estas experien-cias. Para ello, es fundamental acumular y favore-cer la expresión de nuestros recursos intrínsecos. Este proceso en ocasiones implica tomar concien-cia de la emoción asociada con la inercia, pero no siempre es necesario. Muchas veces, las cosas se disuelven... si estamos preparados para ello. Por otro lado, la recapitulación de las emociones trau-máticas, en lugar de ser un acto terapéutico, puede retraumatizarnos, si no tenemos los recursos para revivir estas experiencias manteniendo un claro sentido de nosotros mismos.

MICHAEL KERN es terapeuta Craneosacral, Osteópata y Naturópata con consulta en Londres. Es cofundador de la Craniosacral Therapy Educational Trust (Fundación Educativa para la Terapia Craneosacral) en Inglaterra, profesor del Colegio de Osteópatas, de la Asociación Craneal Internacional y de la Universidad de Westminster. También imparte cursos de Terapia Craneosacral en Estados Unidos, Suiza e Italia.

Michael Kern
Traducción: Tara Blasco (Extracto del libro de Michael Kern, que será editado próximamente para el mundo anglosajón, «Wisdom in the body-A Craniosacral approach to essential health»).

Revista Otoño 2000

 

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